Derramar unas cuantas lágrimas, o llorar a yeguas, siempre ha sido interpretado como un signo de debilidad, de alerta emocional, que algo está pasando en el interior de esa persona.
Hay muchas personas, hombres y mujeres, adultos y niños, que lloran con mucha facilidad y la psicología brinda las razones por las cuales ocurre este fenómeno.
Relacionado con la tristeza, el llanto cumple con varias funciones. Es una vía natural de desahogo que ayuda a disminuir la tensión y recuperar la calma.
Por otra parte, las lágrimas liberan toxinas y contribuyen a reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés, para generar una sensación de alivio y claridad mental. También es un mecanismo de autorregulación porque reorganiza las emociones y favorece pedir ayuda cuando sea necesario.
Según el artículo de El Confidencial, el llanto fácil no es, necesariamente, un signo de debilidad ni una menor capacidad de afrontar los problemas. Al contrario, quienes dejan fluir sus emociones, en general, presentan una mayor autoconciencia y empatíalo que facilita la gestión saludable del estrés y favorece la resiliencia.
El artículo agrega que “lejos de ser un signo de debilidad, diversas investigaciones apuntan a que quienes lloran con facilidad suelen ser emocionalmente fuertes. Son personas que reconocen sus emociones, no las reprimen y, gracias a ello, tienen más recursos para afrontar situaciones difíciles”.
En la misma línea, expertos en psicología positiva explican que el llanto puede ser un indicador de resiliencia: una sensibilidad capaz de transformar la vulnerabilidad en fortaleza. Es decir, las llamadas personas “altamente sensibles” tienden a llorar más, pero también muestran mayor empatía y gran capacidad de adaptación.
Los psicólogos explican que el llanto frecuente puede estar relacionado con varios factores:
De todas formas, si bien la mayoría de los casos de llanto fácil reflejan apertura emocional y madurez psicológica, es importante diferenciar el llanto saludable del que puede ser síntoma de un problema mayor.
El llanto excesivo, sin motivo aparente, en especial si está acompañado de tristeza persistente o ansiedad, puede indicar trastornos como depresión, ansiedad o estrés crónico. En estas situaciones se recomienda buscar la opinión de un profesional de salud mental, según un artículo de OK Diario.
En este caso, entonces, habrá que prestar atención a las reacciones de la persona, para, en caso de ser posible prestarle la ayuda que corresponda.
