Cincuenta niños de la Escuela Primaria Matutina “Pedro Moreno” tomaban clases debajo de un árbol y ahora, también dentro de una bodega adaptada como salón, luego de que dos aulas de segundo grado quedaron inhabitables por daños estructurales tras el sismo del 2 de enero.
El plantel se encuentra en la colonia. Jardin Mangoszona poniente de Acapulco, donde los estragos de los sismos y fenómenos meteorológicos han dejado severamente afectada la infraestructura escolar.
“Dos salones están ya habitables. Se tuvo que adaptar una bodega como salón”, explicó Clementina Calixto, director de plantal.
La directora agregó que no quiere poner en riesgo la integridad de los alumnos ni de los maestros. Tras el regreso de vacaciones, los alumnos retomaron clases, pero no en sus salones habituales, sino en espacios improvisados.
A pesar de la gravedad de los daños, la dirección del plantel denunció que ninguna autoridad educativa ni de Protección Civil ha acudido a inspeccionar o evaluar las necesidades de la escuela.
La problematica se agrava por la falta de agua, una situación que se arrastra desde hace años y obliga a los padres de familia a cooperar para comprar pipas y garantizar que los 350 estudiantes del turno matutino puedan continuar con sus clases.
“Hoy se compró una pipa, la cual es de cooperación con los padres de familia”, detalló la directora.
La escasez de líquido representa un riesgo sanitario para los alumnos y pone en peligro la certificación del plantel como Escuela Saludable y Limpia. Mientras tanto, para docentes y alumnos aprender bajo un árbol o en una bodega se ha vuelto parte de la rutina.
