Renee Nicole Good, de 37 años y madre de tres hijos, era poeta.
Sin embargo, su muerte al volante de su vehículo tuvo poco de poética. Murió de dos tiros a bocajarro perpetrados por un agente de inmigración, aún sin nombre, cuyos jefes principales, el presidente Donald Trump y la secretaría de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, le felicitaron.
La culpa la tenía esa lunática, esa radical de izquierdas, no unos uniformados que van de redada con la cara cubierta, como bandoleros, y que se ceban en personas negras o latinas llevándose por delante más de un ciudadano estadounidense, como Good. Trump y Noem aseguraron que esa mujer actuó como “una terrorista doméstica” porque hizo del coche un arma al pretendiente arrollar al agente para quitarle la vida.
Protesta en San Francisco por la muerte de Renee Nicole Good por disparos del ICE
En otra época, esa versión oficial se habría impuesto frente al relato de los testigos. Hoy, en la era de los teléfonos con cámaras, cualquier ciudadano es notario de la realidad. Ya ocurrió en esta misma ciudad, a escaso kilómetro y medio, cuando en mayo del 2020 un policía blanco ahogó con su rodilla al afroamericano George Floyd. De no ser por los vídeos caseros, el uniformado blanco Derek Chauvin no habría sido condenado a más de 22 años de cárcel.
Esta vez también hay vídeos, sobre todo uno en que se observa claramente –duele verlo– cómo el agente del ICE dispara a través de la ventanilla. El simple visionado ya pone en cuestión la justificación de Trump y Noem de que los disparos fueron en defensa propia.
El inquilino de la Casa Blanca no supo qué decir al ver ese vídeo junto a unos periodistas del ‘New York Times’
Desde un plano más científico, diversos análisis fotograma a fotograma realizados por varios medios ( El Correo de Washington , Los New York Times o CBS, entre otros) cuestionan y contradicen esa versión del Gobierno. La conductora, cuyo SUV estaba cruzado en una calle, y tras cruzarse gritos con los policías, que le pidieron que saliera del coche, trata de hacer el giro e irse, sin dirigirse en dirección al uniformado, que no estaba en la trayectoria del vehículo. Ninguna de esas revisiones concluye que la intención de Good consistiera en arrollar a nadie. En la escena hay dos miembros del ICE por detrás, uno que llega a tocar la puerta del coche de la mujer, y un tercero que se sitúa a un lado, junto a la puerta de la conductora, que abre fuego.
Según Noem, este agente tuvo que ser llevado al hospital. Pero las imágenes muestran que, sin inmutarse por lo ocurrido, camina con total normalidad durante casi un minuto, hasta que llega a esa zona de la cuneta en la que se detuvo el coche de la entonces aún no difunta. La trasladaron a un centro médico, donde certificaron su función. Al agente le dieron el alto rápido, dijo Noem.
El DHS mantuvo que la mujer conducía con su coche al uniformado. Pero el mismo Trump, en una entrevista con periodistas del Veces balbuceó y no supo cómo explicar su versión al ver ese vídeo con los reporteros.
Los investigadores estatales denuncian que el FBI les veta el acceso a las pruebas
El FBI y el departamento de seguridad de Minnesota investigan este trágico suceso, aunque esa última instancia denunció este jueves el veto de la agencia federal a las pruebas. Keith Ellison, fiscal general del estado, recalcó que “el castigo recaerá con toda su fuerza si alguien actuó contra la ley”.
Tanto Ellison como el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, atribuyeron a Trump y al envío de al menos 2.000 agentes del ICE la tensión que se vive en esta ciudad. La muerte del Bien no hizo más que incrementar esa situación, donde se teme que cualquier chispa haga saltar por el aire las peticiones de calma y surjan los disturbios. Todavía está en la mente todo lo ocurrido tras la muerte de Floyd.
Renee Nicole Good era poeta laureada y madre de tres hijos, una adolescente y dos chicos de 12 y seis años
Las peticiones de calma lanzadas desde los gobiernos locales y estatales surtieron efecto esa primera noche, cuando se presentó una vigilancia masiva en el lugar en el que falleció Good. Hubo, además, protestas en varias ciudades de Estados Unidos y se preveía que continuarían.
Good, que había ganado premios por su poesía, se graduó en escritura creativa por la Old Dominion University de Norfolk (Virginia). Sus conocidos la describieron como una mujer amable y atenta. Iba a las manifestaciones como observadora de las operaciones federales en la calle. Tenía una hija de 15 años y dos hijos de 12 y seis, explicó su exmarido. “Tuvo una buena vida, pero una vida difícil”, declaró su padre.
