Un consumo habitual de café o chocolate negro podría estar vinculado a cambios favorables en el envejecimiento celular, según una investigación reciente que analizó biomarcadores moleculares asociados a la edad biológica. El hallazgo se centra en la teobromina, un alcaloide presente principalmente en el cacao y, en menor proporción, en el café y el té.
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El estudio, publicado en la revista científica Envejecimiento, observó que las personas con mayores concentraciones de teobromina en la sangre mostraban un envejecimiento celular más lento, de acuerdo con dos modelos conocidos como “relojes epigenéticos”que estiman la edad biológica a partir de modificaciones químicas del ADN.
La investigación se basó en datos de dos cohortes: 509 mujeres del estudio TwinsUK y 1.160 hombres y mujeres del grupo KORA, en Alemania. La edad promedio de los participantes era de 60 años. En ambos casos, los investigadores midieron los niveles sanguíneos de teobromina y analizaron patrones de metilación del ADN, un proceso clave en la regulación de la expresión genética.
Los resultados mostrados que niveles más altos de este compuesto se asociaban con un menor ritmo de envejecimiento celular. Al analizar otros componentes del cacao, incluidas la cafeína y diferentes compuestos bioactivos, la asociación se mantuvo únicamente con la teobromina.
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“Lo que sugieren nuestros resultados es que la teobromina podría estar influyendo en la actividad de ciertos genes, y eso a su vez estaría relacionado con el envejecimiento y la salud”, explicó Jordana Bell, profesora de epigenómica en el King’s College London y autora principal del estudio.
El trabajo se centra en la metilación del ADN, un mecanismo epigenético que actúa como un sistema de regulación genética sin alterar la secuencia del ADN. Estos cambios funcionan, en palabras de los expertos, como “marcas químicas” que influyen en qué genes se activan o se silencian con el paso del tiempo.
Para José M. Ordovás, científico senior de la Universidad de Tufts que no participó en la investigación, estas marcas pueden entenderse como la “gramática” del genoma. “No cambian el texto, pero sí la forma en que se interpreta”, señaló al explicar cómo los relojes epigenéticos permiten estimar la edad biológica más allá de los años cronológicos.
No obstante, los autores subrayan que el estudio identifica una asociación y no una relación causal. La investigación no evaluó de manera detallada la dieta de los participantes, por lo que no es posible determinar si los niveles elevados de teobromina se debían directamente al consumo de chocolate o café, ni en qué cantidades. Además, los datos corresponden a una única medición en el tiempo, lo que impide observar cómo estos niveles podrían influir en el envejecimiento a largo plazo.
Los relojes epigenéticos son estimaciones dinámicas: indican si, en un momento concreto, una persona parece estar envejeciendo biológicamente más rápido o más lento de lo esperado para su edad cronológica, pero pueden cambiar con el tiempo.
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En el contexto de la alimentación, los hallazgos se suman a la evidencia previa sobre los posibles beneficios del chocolate negro, que también contiene polifenoles, compuestos con propiedades antiinflamatorias asociados a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y neurodegenerativas.
Especialistas en nutrición recomiendan, en general, optar por chocolates con alto contenido de cacao —idealmente por encima del 70 %—, con listas de ingredientes cortos y sin procesos de alcalinización que reduzcan los antioxidantes. También advierten sobre el consumo moderado debido a su aporte de azúcares, grasas saturadas y, en algunos casos, la presencia de metales pesados.
Los expertos coinciden en que la teobromina representa solo una pequeña parte del complejo proceso del envejecimiento. Factores como la dieta en su conjunto, la actividad física, el sueño y el manejo del estrés siguen siendo determinantes clave. En ese contexto, el estudio ofrece más bien una explicación adicional para entender cómo ciertos compuestos de la dieta podrían influir en la biología del envejecimiento, sin convertirlos en soluciones únicas o definitivas.
