Un grupo de mujeres iraní-kurdas ha expresado su preocupación por varios de sus miembros que actualmente son prisioneros políticos en Irán, que han quedado aislados por el ataque estadounidense-israelí contra el país.
En respuesta a una pregunta de MEE sobre Verisheh Moradi, que fue encarcelada por “rebelión armada” por su apoyo a las manifestaciones Mujer, Vida, Libertad que estallaron en 2022, las Mujeres Libres del Kurdistán Oriental (KJAR) dijeron que su contacto con los presos políticos se había vuelto “extremadamente limitado”.
“No se han informado cambios específicos en las condiciones carcelarias. El problema principal es que la mayoría de los prisioneros viven con miedo, ansiedad y completo aislamiento del mundo exterior”, dijo un portavoz del grupo.
«En algunas ciudades, incluida Sanandaj, se ha informado que instalaciones afiliadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica y al Ministerio de Inteligencia de la República Islámica del Irán han sido atacadas… El riesgo de que algunos de estos detenidos políticos puedan ser asesinados se considera muy alto.
“Hasta ahora, los ataques aéreos no han provocado ningún cambio notable en el comportamiento de las autoridades. Al contrario, en muchas ciudades la atmósfera de seguridad se ha vuelto aún más intensa y restrictiva, y la situación general parece estar empeorando. Por lo tanto, a menos que estos acontecimientos conduzcan a un cambio político estructural, las perspectivas de una transición hacia la democracia siguen siendo improbables”, añadió.
