Mientras en las grandes capitales del país apenas pocas horas antes de que se abran las mesas de votación empieza a llegar el material electoral a los puestos destinados para la jornada electoral, en algunas cabeceras municipales este aterrizó hace días para poder trasladarlo a tiempo a las zonas de más difícil acceso.
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Unas 36 horas puede durar, por ejemplo, el viaje de los kits desde Bogotá hasta algunos corregimientos de Tumaco (Nariño) como San Juan o Playas de Caballo. Luego de aterrizar en Pasto, empieza la distribución terrestre para llegar a la cabecera municipal: unas siete horas. Desde allí, la logística comprende un camino por vías rurales y otro tramo por vías fluviales.
El material, sellado y empaquetado en bolsas impermeables, viaja a cada rincón del país. Así lo relata Manuel Ricardo Ruales, delegado departamental de la Registraduría en Nariño. Solo en el municipio de Tumaco hay 207 puestos de votación rural, a los cuales se debe acceder por vías mixtas: ríos, mar y hasta caminos de herradura. En ciertos casos, la ruta incluye atravesar varios departamentos, viajar en lancha o incluso cargar los kits en mula.
Hasta por caminos de herradura debe pasar parte del material electoral. Foto:Registraduría
Todo esto hace parte de la tarea logística que debe cumplir la entidad encargada de poner en marcha el proceso electoral para que mañana, a las 8 am, los 13.493 puestos de votación en el territorio nacional estén disponibles para los más de 41 millones de colombianos habilitados para votar.
Ruales detalla el proceso: “Una vez el material está en las cabeceras municipales, corresponde a los registradores municipales organizar los aviones de transporte hacia los puestos de votación rurales, dependiendo de la cantidad de puestos y de las condiciones de acceso”.
El transporte incluye varios tramos por vías fluviales. Foto:Registraduría
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En Nariño y Cauca, por ejemplo, buena parte de esos desafíos se concentran en la costa pacífica y en la bota caucana. Municipios como Santa Rosa o San Sebastián (Cauca) presentan trayectos complejos. “Es un gran esfuerzo que hacen las personas que se vinculan transitoriamente a la Registraduría para apoyar en esta labor”, explicó Ruales.
La logística también implica cruzar fronteras. En corregimientos en el municipio de Ricaurte (Nariño), por ejemplo, algunos trayectos obligan a pasar por Ecuador para llegar a ciertas comunidades. Los desplazamientos pueden tomar hasta 15 horas por caminos acompañados por guías indígenas del pueblo Awá.
Los retos de seguridad también hacen parte del panorama.
La policía se alista, de cara a las elecciones en Cali. Foto:Policia Metropolitana de Cali
En total, Nariño tiene 941 puestos de votación, de los cuales 780 están en zonas rurales. En el Cauca hay 819, y 703 de ellos se ubican fuera de los centros urbanos.
La seguridad también es un reto en estos departamentos. Cauca, según el más reciente informe de riesgo de la Misión de Observación Electoral (MOE), es el departamento con más alertas. Allí, al menos 21 municipios están en riesgo extremo. Ese mismo informe reporta que el 59 por ciento de los municipios en riesgo extremo se encuentran en 15 zonas Citrep (Circunscripciones transitorias especiales de paz), la mayoría hacen parte del n.º 1 Nariño-Cauca-Valle y de la n.º 3, en el Bajo Cauca.
Esta es la travesía del material electoral en Guainía. Foto:Registraduría
Ante este panorama, en estas zonas el traslado depende en gran medida del acompañamiento de la Fuerza Pública. “En las cabeceras municipales, la custodia suele estar a cargo de la Policía o del Ejército. En lugares más remotos, además, se coordinan apoyos con guardias indígenas y consejos comunitarios que colaboran con los uniformados”, indica Ruales.
A las dificultades de la geografía se suma el reto de las comunicaciones. En algunos puntos apartados no hay señal de telefonía móvil, por lo que la Registraduría debe recurrir a teléfonos satelitales o al apoyo de los sistemas de comunicación del Ejército para mantener contacto durante la jornada electoral y transmitir los datos del preconteo tan pronto como sea posible.
Al otro extremo del país, los mismos retos
En Guanía, una avióneta viaja a tres corregimientos para hacer entregas. Foto:Registraduría
Un desafío similar se vive en el departamento del Guainía, donde la logística depende en gran parte del transporte aéreo y fluvial. “Hay trayectos que salen de Inírida por el río Inírida hacia puestos como Yuri o Chorobocón. Todo ese recorrido se hace por vía fluvial”, explica Luis Adriano Díaz, delegado de la Registraduría en Guainía.
El departamento tiene seis puestos urbanos —cinco en Inírida y uno en Barrancominas (allí llega el material desde Villavicencio porque no hay ruta desde Bogotá)— y 19 puestos rurales. A Chorobocón, por ejemplo, los encargados de distribuir todo el material se han tardado hasta 12 horas en pequeños ‘bongos’, que permiten navegar en ríos estrechos o de poca profundidad.
A otros corregimientos, el traslado se hace por avióneta. “Una sola pasa por tres corregimientos y va dejando el material con sus respectivos delegados”. cuenta Díaz. Desde el miércoles a las 4:40 am comenzó la distribución en Guainía. “Lo primordial fue empezar por los municipios a donde se llega por vías fluviales, por si cualquier eventualidad ocurre; es irónico porque aunque son más cerca en distancia, están más lejos”, agregó.
En territorios indígenas, además, se coordina con las autoridades tradicionales. “Cuando el puesto está en un resguardo, el delegado se presenta ante el gobernador del cabildo y muchas veces la guardia indígena colabora en la protección del material”, explicó Díaz.
Los funcionarios coinciden en que ese trabajo refleja un esfuerzo poco visible de la organización electoral. “Son funcionarios que llevan la democracia a territorios muy apartados, con recorridos largos y condiciones”, dijo difíciles. Una labor silenciosa que se repite cada jornada electoral.
Paula Valentina Rodríguez
Redacción Política
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