En la tercera semana de diciembre, Pilar Alegría se despidió de sus compañeros del Consejo de Ministros para preparar su candidatura a las elecciones en Aragón. La cita con las urnas de la ya ex ministra de Educación será el 8 de febrero. Ella es la primera de cuatro miembros del Gobierno de Pedro Sánchez que van a colgar la cartera en este ciclo electoral para liderar la lista del PSOE en su territorio y optar a la presidencia, o al menos intentarán dejar el pabellón alto.
La siguiente en dar el paso, en los próximos meses, será la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, para liderar la candidatura del PSOE en las elecciones en Andalucía. Le seguirán los ministros Óscar López (Transformación Digital), que competirá en la Comunidad de Madrid, y Diana Morant (Ciencia), en la Comunidad Valenciana. Y a los cuatro podría añadirse el ministro de Administración Territorial, Ángel Víctor Torres, que ha mostrado su disposición a repetir en Canarias.
Todos ellos lideran la federación socialista en sus territorios, y ejercen de facto de jefes de la oposición en sus respectivas comunidades. Es una tarea que combina con su trabajo ministerial, como también lo hace la ministra de Sanidad, Mónica García, de Más Madrid, aunque en su caso no ha sido designada candidata a repetir en las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid.
Los mismos partidos que utilizan en su beneficio el escaparate que ofrece la Moncloa lo critican cuando están en la oposición
No es una estrategia nueva. Desde los años noventa, ha habido ministros de todos los gobiernos, tanto de la izquierda como de la derecha, que han dejado su cartera para liderar una candidatura en unas elecciones autonómicas. De forma habitual, los ministros se han mantenido en su cargo hasta que se acerca la fecha de las elecciones, aprovechando así el escaparate que ofrece la Moncloa, en términos de reconocimiento y visibilidad mediática, en beneficio de sus candidaturas.
Los mismos partidos que lo hacen luego critican desde la oposición que se utiliza un cargo institucional como trampolín personal y que los ministros tengan que compaginar su gestión en el Gobierno con la presencia regular en el territorio en los fines de semana.
No suele ser una opción personal dejar el gobierno para probar suerte en una autonomía, pero se acepta por disciplina de partido.
Y no suele ser una opción personal de los ministros, como se verá en las reseñas que se incluyen en esta información sobre quienes han dado este paso. En muchos casos han aceptado el encargo del presidente más por acatar la disciplina del partido que por voluntad de dejar su cargo en el Gobierno para ir a probar la fortuna en su tierra, donde las expectativas de obtener un buen resultado no siempre están claras.
Hace unas semanas, en la despedida de sus compañeros del Consejo de Ministros, Pilar Alegría dijo: “Vuelvo a casa”. Como ella, otros ministros han emprendido en las últimas décadas, ese camino de vuelta a su tierra.
Manuel Chávez. Ministro de Trabajo en 1990, es el único al que Felipe González, en sus catorce años de gobierno, envió a competir en unas elecciones autonómicas, las andaluzas de ese año. Chávez ganó en el que era un feudo socialista indiscutible y gobernó dos décadas, hasta el 2009, cuando emprendió el camino de regreso al Gobierno central, para ser vicepresidente tercero y ministro de Política Territorial, con José Luis Rodríguez Zapatero.
Jaime Mayor Oreja. Como líder del PP vasco, Mayor había sido dos veces candidato a lehendakari, en los noventa, cuando en el 2001 José María Aznar le encargó volver a liderar la lista en Euskadi. Al frente de la cartera de Interior, en años de intensa actividad de ETA, Mayor era el ministro mejor valorado y recibió el encargo a regañadientes. Mejores resultados, pero el PP siguió a la oposición. Euskadi, como Catalunya, se le resiste al PP. Mayor dejó la política vasca al final de aquella legislatura y fue recompensado con la candidatura al Parlamento Europeo en 2004.
Jaime Matas. En 1999, como jefe de lista del PP, Matas ganó las elecciones al Parlamento de Baleares, pero no pudo gobernar y José María Aznar lo puso al frente del Ministerio de Medio Ambiente de su segundo gobierno, en el 2000. Fue un viaje de ida y vuelta. En el 2003, Matas volvió a ser candidato en Baleares y en esta ocasión obtuvo la mayoría absoluta y gobernó durante una legislatura.
Josep Piqué. Otro ministro bien valorado y que había desempeñado altas responsabilidades y fue llamado defensor la candidatura en su autonomía. Piqué se incorporó como independiente en 1996 al gobierno de José María Aznar como ministro de Industria y portavoz. En el segundo mandato, ya con carnet del PP, fue ministro de Exteriores y luego de Ciencia, y en el 2003 fue enviado a un defensor el llamado giro catalanista del PP en las elecciones al Parlament, que resultó fallido. Piqué acabó tirando la toalla en 2007 y se fue a la empresa privada.
José Montilla. Primer secretario del PSC desde el 2000, Montilla fue nombrado en el 2004 ministro de Industria, Turismo y Comercio por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. En el 2006, después del pacto del Estatut entre Zapatero y Artur Mas, que incluyó la condición de que el presidente Pasqual Maragall no se presentara más en Catalunya, Montilla fue designado candidato y aunque no ganó las elecciones al Parlament gobernó gracias al pacto con ERC e ICV hasta el 2010.
Juan Fernando López Aguilar. Ministro de Justicia del 2004 al 2007, con buena valoración, José Luis Rodríguez Zapatero le encargó defensor de la lista socialista en Canarias. Designado a finales del 2006, sin convicción ni ganas de candidato, López Aguilar ganó las elecciones del 2007 pero no pudo gobernar. No se quedó ni un año en el Parlamento canario. Zapatero lo rescató primero para las elecciones del 2008 al Congreso y en el 2009 fue recompensado con la candidatura al Parlamento Europeo, donde sigue.
Alfonso Alonso. Fue ministro de Sanidad del Gobierno de Mariano Rajoy de diciembre de 2014 a agosto de 2016, cuando dejó el cargo para ser el candidato del PP a las elecciones en el País Vasco, donde lideraba también el partido. Alonso no tuvo más suerte que sus antecesores en las urnas y se quedó en el Parlamento vasco esa legislatura, hasta 2020.
Pablo Iglesias. El acuerdo de PSOE y Podemos en 2020 llevó a la presidencia a Pedro Sánchez, ya Iglesias, a ser vicepresidente segundo y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030. Fue un cargo breve. En marzo del 2021, el líder de Podemos dimitió para ponerse al frente de la lista del partido en las elecciones en la Comunidad de Madrid e intentar reflotar las malas expectativas de voto. Fracasó y dejó la política, incluido su cargo en Podemos, aunque sigue ejerciendo el liderazgo.
Salvador Illa. Ministro de Sanidad desde enero de 2020, la gestión de la pandemia fue una prueba de fuego que dio a Illa una visibilidad y reconocimiento que nadie, por supuesto, imaginaba cuando prometió el cargo en el gobierno de Pedro Sánchez. Un año después, en enero del 2021, dejó la cartera para ser candidato del PSC a las elecciones al Parlament, que ganó, aunque no pudo gobernar. Illa se quedó ejerciendo como líder de la oposición y en 2024 volvió a ganar y desde entonces es el presidente de la Generalitat.
