Un «complejo religioso» formado por dos edificios con origen en La Edad de Hierro en notable estado de conservación y que es además «único» en el norte de la península ibérica. Eso es lo que han sacado a la luz las últimas … excavaciones arqueológicas realizadas por el grupo de Investigación y Arqueología de la Universidad de León en el yacimiento de La Peña del Castro, en el municipio leonés de La Ercina.
Se trata de un conjunto formado por dos edificios de culto que están situados junto a una de las principales entradas del poblado y que dan algunas pistas de las que serían las «creencias« de los habitantes del lugar en esa época. Según apunta el director de las intervenciones arqueológicas y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León, Eduardo González Gómez de Agüero, el uso de estas instalaciones se fija entre los siglos II y I aC
Fue durante la octava campaña de intervención que se lleva a cabo en el yacimiento leonés, el pasado mes de agosto, cuando «se documentó un edificio en cuyo interior aparecieron restos de combustión relacionados con un altar, así como diferentes ofrendas depositadas en este espacio», explica González Gómez de Agüero.
Construido en piedra y situado junto al acceso suroeste del poblado, el edificio se emplaza en plena calle principal del asentamiento y presenta una planta singular en forma de «D», con un diámetro aproximado de seis metros, destacando el uso de arenisca de tonalidad amarilla en su construcción, según ha informado la Universidad de León en un comunicado.
Su interior era «diáfano, ocupado parcialmente por una plataforma que albergaba »un gran altar« de morfología cuadrangular, cuya superficie aparece intensamente alterada por el uso reiterado del fuego. En el interior del altar se recuperaron restos carbonizados de huesos de animales domésticos y de cerealeslo que confirma, según detalla el profesor de la ULE, «la realización de rituales con ofrendas tanto animales como vegetales».
Una segunda estructura
Este edificio se encontraba directamente relacionado con otro templo situado frente a él, al otro lado de la calle principal, conectado por medio de un paso elevado realizado con bloques de piedras y con el que formaba un conjunto unitario de carácter religioso. Esta segunda estructura, excavada en 2014, comparte una concepción arquitectónica similar, con planta en «D» y acceso elevado, aunque presenta mayores dimensiones, alcanzando los ocho metros de diámetro. AAllí se encontraron otros elementos utilizados para lo que supuestamente eran las ofrendas de aquella época.
Ambos edificios configurarían «un complejo religioso de gran entidad» que, según señala el director de la excavación, estaría destinado tanto al culto de divinidades relacionados tanto con los ciclos agrícolas como con fuerzas ctónicas o de la tierra.
El director de las excavaciones de La Peña de Castro, Eduardo González
«Este conjunto de espacios religiosos es algo excepcional en el norte de la Península Ibérica y constituye una fuente de información de gran valor para conocer unas creencias Especialmente difícil de documental en las comunidades de la Edad del Hierro», subraya González.
«Aunque la existencia de espacios rituales de la Edad del Hierro en el norte peninsular es algo recurrente, el complejo documentado en La Peña del Castro supone un hallazgo de gran importancia por su excepcionalidad, al encontrarse en un ambiente urbano y configurado por varios edificios, así como por su excelente estado de conservación»destaca el director de la investigación, que apunta a que el análisis de los materiales recuperados abre nuevas vías de estudio para conocer mejor las creencias y modos de vida de los habitantes del norte peninsular antes de la llegada de Roma.
