El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a la carga contra el Gobierno español al que ha acusado este miércoles de no estar “cooperando en absoluto” con los Estados Unidos y al que ha vuelto a amenazar con cortar el comercio bilateral.
“No están cooperando, están siendo muy malos, puede que cortemos el comercio”, ha indicado el mandatario norteamericano en declaraciones a la prensa a la salida de la Casa Blanca, contradiciendo a su propia portavoz, Karoline Leavitt, quien afirmó la semana pasada que España había acordado cooperar con las fuerzas militares de Estados Unidos” en su guerra contra Irán tras la reprimenda de Trump a Pedro Sánchez.
Siguiendo la línea de hace una semana, cuando cargó contra España por ser un aliado “terrible”, Trump ha reconocido hoy que no sabe “qué está haciendo España”. “Han sido muy malos con la OTAN. Reciben protección y no quieren pagar lo que les corresponde”, ha señalado en alusión a la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a ampliar la inversión en defensa al 5% del Producto Interior Bruto (PIB).
El dirigente ha apuntado que España lleva así “muchos años”. “El pueblo español es fantástico. Los líderes, no tan buenos”, se ha lamentado en un nuevo ataque al Ejecutivo de Pedro Sánchez por la falta de compromiso con el gasto militar y la negativa al uso de las bases de Rota y Morón para atacar a Irán.
La semana pasada, la tensión diplomática entre Washington y Madrid aumentó significativamente tras la reunión en el Despacho Oval entre Donald Trump y el canciller alemán, Friedrich Merz. Durante este encuentro, el presidente estadounidense calificó a España de aliado “desleal” y criticó duramente la negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a permitir que las bases de Rota y Morón fueran utilizadas para operaciones militares unilaterales en el marco de la crisis con Irán. Trump utilizó la sintonía con el mandatario alemán en materia de defensa para evidenciar el aislamiento de España, a la que reprochó no haber alcanzado todavía el compromiso de inversión militar del 5% del PIB exigido por su administración.
Como respuesta directa a estas presiones, el Ejecutivo español reafirmó su autonomía en política exterior y su compromiso con la legalidad internacional, rechazando cualquier uso de las bases que no contara con el consenso de la OTAN o la Unión Europea. Este choque de posturas provocó que la Casa Blanca amenazara con imponer aranceles comerciales y revisar los acuerdos de cooperación en seguridad nacional.
El intercambio de reproches públicos entre la portavoz Karoline Leavitt y el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, terminó por consolidar la brecha entre ambas administraciones que continúa hoy con las nuevas declaraciones de Trump tras el cese de la embajadora en Israel.
