Un numeroso equipo del CNI se encontraba en la terminal ejecutiva del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas la noche del 19 de enero de 2020 con un objetivo: saber qué personas venían a Madrid en un sospechoso vuelo privado que había despegado unas horas antes … de Caracas y, si pernoctaban en la capital, seguirlos. Todos ellos, entre ocho y diez agentes de incógnito y con maletas para hacerse pasar por viajeros, no sólo desconocían al inicio de la misión que la entonces vicepresidenta del Gobierno de Venezuela y hoy presidenta encargada por Donald Trump iba en ese vuelo, sino que tampoco sabían que lo hacía invitada por el mismo Gobierno de España para el que recababan información.
A medida que avanzaba el día les llegó la información de que Delcy Rodríguez era una de los ocupantes y mantuvieron la vigilancia. Los pilotos habían enviado a Madrid la orden de vuelo con las identidades reales de los viajeros, lo que hizo saltar la alarma en el puesto de la Policía Nacional que se encarga de comprobar los pasaportes, pues Delcy Rodríguez tenía prohibido poner un pie en el espacio Schengen por las sanciones al Gobierno anti democrático de Nicolás Maduro.
Poco antes de que la aeronave tocara tierra, los agentes del Centro Nacional de Inteligencia vieron aparecer al entonces ministro de Transportes, José Luis Ábaloslo que produjo una enorme sorpresa entre ellos, según las fuentes consultadas por este diario en los últimos meses y que son conocedoras de la existencia del dispositivo. Automáticamente lo comunicaron al jefe del equipo y este lo reportó a sus superiores. Al poco tiempo recibió una orden tajante: retirarse de Barajas. El CNI depende del Ministerio de Defensa y las fuentes consultadas apuntan a que al aparecer Ábalos los mandos se pusieron en contacto con Interior y/o Presidencia, gabinetes ambos que sabían de la visita desde días antes.
Este diario ha tenido acceso al chat de WhatsApp que usaron los agentes del CNI, bautizados como Bailepanto, algo que en teoría no se debe hacer, por seguridad y confidencialidad, pero que es habitual, según ha sabido ABC. «Cerramos cobertura Xxxx (el nombre de pila del miembro del CNI anonimizado) y yo xq esto está achicharrado», escribió una agente a las 23:24 horas de esa noche.
Chat de WhatsApp que usaron los agentes del CNI, bautizados como Bailepanto
En días sucesivos los espías comentaron el suceso de forma jocosa en el mismo chat grupal. «Algo he leído que había una chica con una maleta negra con un hombre que casi no la hablaba…», bromeó un agente sobre el dispositivo de incógnito. «Una tía buena con un tipo raro», comentó otro miembro del CNI el 23 de enero. «Mi cara no era de tía buena, te lo aseguro», respondió la aludida. «La cara de XX al ver a Ávalos» (sic), se puede leer en otro mensaje junto a un habitual meme de una mujer con rostro de extrañeza. «Hubo un momento en que eso parecía el camarote de los hermanos Marx», escribió otro para referirse a la aglomeración de personas que esperaban el vuelo de Delcy Rodríguez.
ABC se puso la semana pasada en contacto con el Centro Nacional de Inteligencia. En una primera conversación reconocieron la existencia del equipo de vigilanciapero emplazaron a una segunda llamada para no errar en los datos que este diario quería cotejar, pero esta no se llegó a producir pese a la insistencia por esta parte.
El CNI, como desveló ABC, llevaba tiempo detrás de las intenciones de la entonces vicepresidenta de Nicolás Maduro de visitar Madrid. El 16 de diciembre de 2019, policías de la Brigada Operativa de Apoyo (BOA) acudieron a la Terminal Ejecutiva de Barajas y alertaron de la llegada inminente de la venezolana. Según fuentes de la seguridad del Estado, creían que aterrizaría entre el 19 y el 20 de diciembre o, a lo sumo, unos días después. Pidieron a los policías que estuvieran «atentos a la venezolana»y entregaron una fotografía suya, porque era probable que acudiera con pasaporte falso. De hecho, al poner su pasaporte en el sistema, saltaba el chivato alertando de la prohibición de entrada en territorio europeo. El plan era detectarla y que se avisara al CNI a través de la BOA. La información se trasladó y quedó un reporte por escrito, pruebas documentales a las que accedió ABC.
La Brigada Operativa de Apoyo depende orgánicamente de la Dirección Adjunta Operativa (DAO) del Cuerpo Nacional de Policía, pero funcionalmente está a cargo del Centro Nacional de Inteligencia. Es decir, los policías de la BOA reportan al CNI. El Centro Nacional de Inteligencia, según la definición oficial, «es el organismo público responsable de facilitar al presidente del Gobierno y al Gobierno de la nación las informaciones, análisis, estudios o propuestas que permitan prevenir y evitar cualquier peligro, amenaza o agresión contra la independencia o la integridad territorial de España, los intereses nacionales y la estabilidad del Estado de derecho y sus instituciones».
Finalmente, Delcy Rodríguez no llegó cuando se la esperaba, entre el 19 y el 23 de diciembre de 2019, pero sí lo hizo a principios de año. El 19 de enero de 2020, mismo día que sospechaban pero horas de un mes después, por la mañana, la Terminal Ejecutiva recibió el correspondiente reporte del vuelo, como debe hacerse con toda aeronave que va a tomar tierra en próximas. El levantamiento de secreto del sumario de la operación Delorme demuestra que el presidente del Gobierno sabía de la visita de la jerarca chavista desde la semana anterior por un mensaje que le envió José Luis Ábalos: «Para acabar de molestarte, la vicepresidenta de Venezuela viene en privado el lunes y quiere verme discretamente y quiere verme como continuación del encuentro que tuve con el ministro de comunicación (que es su hermano). La gestión que acordamos en favor de las empresas españolas ha permitido que Duro Felguera haya cobrado una importante deuda», dijo Ábalos en el mensaje que envió a Pedro Sánchez, que respondió «bien».
orden de vuelo
En la orden de vuelo aparecieron ocho personas: cinco venezolanos -entre ellos Delcy Rodríguez con su verdadera identidad- y tres miembros de la tripulación (piloto, copiloto y azafata). En la comitiva política estaba Félix Plasencia, ministro de Turismo de Venezuela que venía a Fitur y que tiene amistad con José Luis Ábalos. El aparato era un Dassault Falcon 900LX con matrícula TC-AKE y propiedad de una compañía turca y, como desveló ABC, la intención de la entonces vicepresidenta de Nicolás Maduro era pasar unas horas en Madrid para reunirse con José Luis Rodríguez Zapatero, que la viera un médico y hacer unas compras.
El revuelo que se hizo al saltar el chivato se tradujo en que Pedro Sánchez llamó ya por la noche a José Luis Ábalos, que estaba en su casa con el pijama puestosegún fuentes próximas al exministro. Le ordenó ir a Barajas para comunicar a Delcy Rodríguez que no podía ingresar en Madrid. Koldo lo reconoció en un Toyota RAV 4 blanco de alquiler -identificado por los agentes del CNI- y lo llevó a Barajas. La versión oficial es que la cúpula del Gobierno desconocía la prohibición decretada por la UE.
El aparato aterrizó en torno a las 00:15 horas del 20 de enero, más de doce horas después de recibirse el reporte. Según los testimonios recabados por ABC, en las horas previas al aterrizaje hubo un gran trasiego de jefes policiales en la terminal, todos sabedores de que tenía prohibido pisar suelo nacional, pues el veto aparece en el sistema. Acudieron el comisario jefe de Barajas, Jesús María Gómez, y el comisario operativo, Fernando Villegas. Ambos serán luego ascendidos, como se dirá. Más tarde llegaron en un mismo coche José Luis Ábalos y su entonces asesor, el controvertido Koldo García. Como desveló este diario, allí, en el aeropuerto, se encuentran con Víctor de Aldama, el comisionista de las mascarillas, al que Koldo hacía favores desde el ministerio. De hecho, luego supimos que era el organizador de la visita y que había alquilado una casa para que la venezolana se reuniera al día siguiente con varios miembros del Gobierno.
Ábalos subió al avión acompañado por el comisario jefe de Barajas. Tras una hora de conversación, Delcy bajó, accedió a la Terminal Ejecutiva sin pasar el control de pasaportes y la condujeron hasta una sala VIP. Esa zona ya es espacio tierra, deja de ser aire, como la pista, por lo que Delcy pisó el espacio Schengen pese a la prohibición.
Algunas fuentes consultadas por este diario aseveran que la venezolana salió de Barajas para pernoctar en un hotel céntrico, pero otras lo niegan y aseguran que estuvo en la sala toda la madrugada, hasta que pudo embarcar en un vuelo de Qatar Airways con destino a Doha junto a su pareja, que la acompañó en todo momento.
