El análisis de la nueva tanda de documentos relacionados con Jeffrey Epstein, el financiero estadounidense condenado por delitos sexuales, desclasificados ayer por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, sitúa al expresidente del Gobierno José María Aznar ya su entorno familiar en distintos registros.
La primera referencia es una factura de FedEx fechada el 2 de septiembre de 2003. En ella consta el envío de un paquete de unos 220 gramos desde Nueva York –con Epstein y su entonces pareja, Ghislaine Maxwell, como remitentes– con destino al “presidente y Ana Aznar” en el Palacio de la Moncloa.
La segunda, apenas ocho meses después y con un peso de 360 gramos, está dirigida únicamente al expresidente del Gobierno.
También figura entre los archivos del delincuente sexual una tercera referencia. En esta ocasión como anotación contable por un pago de 1.050 dólares realizado por Epstein a su agente de viajes a nombre de “José María Aznar”. La documentación no aclara si el beneficiario de ese apunte es el expresidente o su hijo, José Aznar, que por aquellas fechas trabajaba en una firma financiera y que ya figuró en la primera filtración de documentos al aparecer junto a Alejandro Agag, yerno del exdirigente popular y exdiputado del Parlamento Europeo, en la agenda telefónica de Epstein.
La familia Aznar ha optado por no pronunciarse públicamente. Pero sí lo ha hecho su entorno que, en declaraciones a Europa Press, desliza que el expresidente “no conoce a ese señor de nada” y que no tienen “ni idea” del motivo por el que su nombre figura en esos documentos.
Sin embargo, el segundo envío antes mencionado escapa a la relación meramente institucional pues se efectuó apenas dos semanas después de que Aznar dejara el cargo tras la victoria electoral del PSOE.
El destino, además, ya no era la Moncloa, sino la sede de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), el laboratorio de ideas vinculado al expresidente y al Partido Popular.
