El gobierno de Gustavo Petro atraviesa una de sus horas más delicadas en el frente diplomático. La intervención militar de Estados Unidos en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro colocó a Colombia, como aliado histórico de Washington y vecino con la frontera más extensa con Caracas, en la posición más sensible de la región.
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El episodio de este 3 de enero representa el clímax de una cadena de operaciones ordenadas por Donald Trump, que se inició en septiembre con el primer derribo de una embarcación en el Caribe y que ahora alcanza su punto más alto. justo cuando la relación entre la Casa Blanca y la Casa de Nariño atraviesa su peor momento en décadas.
Gustavo Petro, presidente de Colombia Foto:Gustavo Petro, presidente de Colombia
El alto gobierno completa más de siete horas en estado de alerta tras conocer las primeras informaciones sobre bombardeos estadounidenses en territorio venezolano. La crisis, hasta ahora, se ha concentrado en garantizar la estabilidad en la frontera, con el despliegue de capacidades para responder a cualquier contingencia, incluida la preparación de un eventual estado de emergencia económica y social.
Sin embargo, las miradas están puestas también en las implicaciones que pueda tener este episodio en las relaciones con la Casa Blancaen un contexto marcado por la abierta oposición del presidente Petro a las maniobras estadounidenses en aguas internacionales y por su defensa reiterada de Nicolás Maduro, al negar en más de una ocasión los vínculos con el narcotráfico que Washington le atribuye al mandatario venezolano. El deterioro del vínculo quedó en evidencia con la inclusión de Petro en la lista Clinton de la OFAC y el previo retiro de su visa estadounidense, que terminó por reflejar la erosión entre ambos gobiernos.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Foto:EFE
Hasta el momento, Bogotá ha reaccionado con cautela. Una de las primeras directrices ha sido activar la diplomacia multilateral mediante la convocatoria de una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU.órgano en el que Colombia acaba de tomar asiento como miembro no permanente.
“Siguiendo instrucciones del señor presidente Gustavo Petro Urrego, el Gobierno de Colombia ha activado de manera inmediata los canales diplomáticos correspondientes y ha hecho un llamado al multilateralismo para que la situación sea examinada en los espacios competentes de las Naciones Unidas, en atención a la gravedad de los hechos ya los riesgos que representan para la población civil y la paz regional”, informó la Cancillería.
“Esta situación se impone en este momento, y creo que así lo ha entendido el presidente Petro, a juzgar por lo moderado y lo cuidadoso del tuit que publicó, mucha cautela en el manejo de la relación entre los dos países. Es necesario reconocer que esto está bajo el control absoluto de Estados Unidos y que la única forma de reacción que tenemos a nuestra disposición es construir un plan de contención. de cualquier forma de dispersión del conflicto o de la inestabilidad que se produzca en Venezuela”, comentó la internacionalista Sandra Borda.
La canciller Rosa Villavicencio y el presidente Gustavo Petro. Foto:Cancillería
Una visión similar tiene Alejandro Chala, politólogo e investigador de la Fundación Paz y Reconciliación (Pares): “Abre un riesgo frente a potenciales intervenciones más directas de Estados Unidos en la política internacional continental, lo que pone en riesgo la soberanía de los países de la región si toman decisiones por fuera del nuevo marco diplomático que plantea el gobierno Trump. La gran pregunta que queda es ¿cómo reaccionará el gobierno de Gustavo Petro ante estos ataques? Se necesita tener mucha cabeza fría ahora que Estados Unidos está cumpliendo con sus amenazas”, dijo.
Trump ya ha dado claras señales de que no le temblará el pulso para responder con fuertes sanciones a cualquier desafío. El mandatario colombiano dijo en su cuenta de X que no está preocupado por posibles repercusiones en su contra. “”No estoy preocupado por nada. No tengo nada que esconder como otros. Fui el que me dediqué a investigar 10 años a evidenciar en debates públicos las relaciones entre políticos de poder y los narcotraficantes armados”, mencionó Petro.
Otras voces, como la del internacionalista Manuel Camilo Gonzálezconsideran que el escenario también podría abrir una oportunidad para que Bogotá se reacomode frente a Washington, asumiendo un papel de posible mediador ante lo que sería un eventual relevo del poder en el Palacio de Miraflores. “Esto podría salvar la cara del gobierno Petro si se logra una salida negociada”.
Por el contrario, una reacción desmedida podría desembocar en una crisis diplomática de mayor envergadura a la vista hasta ahora.
