A menos de una semana para las elecciones en Aragón, todo apunta a que se repetirá el esquema vivido en Extremadura. El PP aspira a que el PSOE, esta vez con la exministra Pilar Alegría como candidata, sufra otra debacle histórica en un territorio … clave. Cuentan con que será un segundo golpe muy duro para Pedro Sánchez. la victoria de Jorge Azcónpresidente de la comunidad y candidato popular a la reelección, está claro. Sin embargo, en el PP aragonés dan por hecho que el crecimiento que puedan experimentar será muy contenido. Un escenario que aparece reflejado en la encuesta de GAD3 para ABC, en la que el PP incrementa el porcentaje de voto sin que eso se traslade en un aumento de escaños. De hecho, Azcón se quedaría -según este sondeo- en los 28 diputados que ya cosechó en 2023. Ni uno más a pesar de que el adelanto electoral fue decisión del presidente.
En el PP de Aragón existe un sentimiento de cierta frustración al ver que los indicadores económicos han crecido en la comunidad, las inversiones internacionales se han disparado y los nuevos proyectos han alcanzado un récord no visto antes. Y, a pesar de eso, los resultados serán muy similares a los de hace dos años y medio. «Es duro ver que hacemos las cosas bien, que no ha habido errores y que la comunidad está creciendo como nunca y que, sin embargo, eso no se traduce en un mayor apoyo», resume un cargo de peso en la región.
En la dirección nacional comparten esa reflexión, pero también insisten en el contexto político actual, en el que Vox aparece disparado en prácticamente todos los territorios. En gran medida, aseguran en el entorno de Alberto Núñez Feijóo, porque muchos electores votan con enfado o por su aversión hacia el Gobierno de Sánchez en vez de valorar la gestión pública. En todo caso, los populares recalcan que serán primera fuerza el próximo domingo ya mucha distancia no solo de Vox, sino del propio PSOE, como ya ocurrió en Extremadura.
En el PP aragonés saben qué día después de las elecciones tendrán que hablar con Vox. Parece muy improbable que exista otra vía para la gobernabilidad de la región. A diferencia de lo que ocurrió en Extremadura -donde María Guardiola se cerraron muchas puertas al hacer una campaña de rechazo a Santiago Abascal; y por eso ahora la negociación es muy complicada- Azcón ha optado por no elevar las expectativasdejando claro que las mayorías absolutas en su región no han existido hasta el momento. «Aquí siempre tenemos que pactar», declaró en una entrevista con ABC. En su equipo más cercano dan por hecho que esa negociación se producirá, pero insisten en que en la recta final de la campaña toca consolidar el voto y sumar todo lo posible.
El debate sobre la inmigración irregular -después de que el Gobierno central aprobó la semana pasada por real decreto una regularización que afectará a más de medio millón de personas- también ha impactado de lleno en la campaña. Abascal ha decidido convertirlo en un eje principal de su discurso, mientras que el PP ha aguantado su mensaje sin llegar tan lejos como Vox. Dirigentes populares en Aragón reconocen que es un tema «perjudicial» para la campaña porque «inflar a Vox» con un asunto muy sensible, en el que los matices se vuelven complicados en mitad de una campaña electoral. «El Gobierno no da puntada sin hilo. Y no es casual que antes de unas elecciones lance ese mensaje. Sabe muy bien a quién beneficia y que a nosotros nos hace daño», explican.
En el PP aragonés dan por hecho que el Gobierno lanzó la regularización masiva «para inflar a Vox» y pensando en debilitar a Azcón
Para la recta final de la campaña Azcón ha decidido contar con pesos pesados de su partido, y muy especialmente con Feijóo. Muy lejos de lo que diseñó Guardiola para la suya. De hecho, el líder del PP estará el resto de la semana en Aragón visitando las tres provincias y cerrará el periodo antes de ir a las urnas con Azcón el viernes en una gran mitin en la ciudad de Zaragoza. En Génova consideran que el PSOE también pretendía debilitar al PP esta semana con la comparecencia de Feijóo en la comisión de la dana en el Congreso. Sin embargo, el dirigente popular resistió los ataques y salió prácticamente ileso. «Querían hacerle un favor a Alegría. No se lo han hecho», zanjan.
La otra gran incognitacomo ocurrió en Extremadura, es ver hasta dónde es capaz de llegar Vox. Las encuestas apuntan a los 12 diputados (ahora están en 7), sin que ninguna crisis interna o polémica relacionada con su formación le haya pasado factura hasta el momento.
