Felipe VI ha pedido esta mañana en el Palacio Real unidad y una Europa con una sola voz más fuerte. En la visita oficial de los Grandes Duques de Luxemburgo, en el marco de escalada del conflicto en Oriente Próximo tras los ataques de EE.UU. … UU. e Israel a Irán, el Rey ha pedido solidaridad con los países que sufren los daños colaterales de estas agresiones y ha vuelto a hacer un llamamiento a la contención en el uso de la fuerza.
«España y Luxemburgo compartimos, más allá de nuestra vocación europea, el compromiso con la estabilidad y la cooperación internacional. Estamos, por tanto, con enorme inquietud y preocupación la situación crítica y especialmente peligrosa que atraviesa el Oriente Próximo y la región del Golfo», ha afirmado el Rey en el comedor de gala del Palacio Real. En este sentido, ha añadido que «no puede sorprender que también nos unamos a los llamamientos por la contención en el uso de la fuerza, el respeto máximo por la vida y seguridad de la población civil y la búsqueda de salidas diplomáticas, y también por la garantía de las libertades y los Derechos Humanos frente a la represión».
El Rey ha destacado que «el riesgo al que se ve sometida una región tan amplia y de enorme relevancia estratégica nos mueve a transmitir nuestra más profunda solidaridad a los países que están sufriendo los graves embates colaterales del conflicto». Ha recordado también que hace más de cuatro años se produjo la agresión rusa contra Ucrania y ha apelado a la diplomacia «para alcanzar una paz justa y duradera basada en los valores universales que sostienen la dignidad humana».
Por todo el ello, Don Felipe ha declarado que «necesitamos una Europa con mayor soberanía estratégica, que avance hacia una auténtica Europa de seguridad y defensa, aún más asentada en la solidaridad y la responsabilidad, aún más abierta y próspera, aún más capaz de afirmar con claridad su voz en el mundo y preservar los principios irrenunciables que conforman nuestra identidad común». Ha recordado el Rey lo que dijo Robert Schuman, «estadista visionario a quien tanto debemos», sobre la paz mundial, que «no puede salvarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan».
Don Felipe ha terminado sus palabras pidiendo un brindis «por Luxemburgo y por España», destacando la amistad entre países y familias reales y ha deseado a los Grandes Duques «estabilidad y prosperidad» durante su reinado, que comenzó hace cinco meses. A los dos les ha deseado «salud y bienestar».
(EFE)
La tregua a los días nublados en Madrid ha terminado esta mañana en la fría plaza de la Armería, donde justo cuando han llegado los Grandes Duques de Luxemburgo, Guillermo y Estefanía, ha asomado un poco el sol al ser recibidos por los Reyes, recién llegados de inaugurar ARCO, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de España que se celebra estos días en Madrid.
Guillermo de Luxemburgo fue proclamado el 3 de octubre del año pasado, tras la abdicación de su padre, el Gran Duque Enrique, quien siguiendo la tradición familiar se retiró del cargo como hizo su padre, Juan, en el año 2000, y su abuela Carlota, en 1961. Cinco meses después, él y su esposa inician hoy en España su gira de presentación ante otras casas reales. Su visita oficial ha comenzado en el Palacio Real de Madrid, donde a la una del mediodía han sido recibidos con honores. En la verja de la plaza de la Armería, a pie de coche, Don Felipe y Doña Letizia les han dado la bienvenida con un caluroso abrazo y una guardia de honor compuesta por la Escuadra de Gastadores, la Unidad de Música, el Grupo de Honores, la Batería Real y el Escuadrón de Escolta Real.
Antes de que el Rey y el Gran Duque pasaran revista a la fuerza desplegada y recibieran novedades del jefe de la Agrupación de Honores de la Guardia Real, se han interpretado los himnos nacionales –el de Luxemburgo, primero, y el de España, después–, y la Batería Real ha realizado la tradicional salva de 21 cañonazos. Una vez atravesada la plaza de la Armería, se han dirigido al Zaguán de Embajadores acompañados por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Teodoro Esteban López Calderón, y el jefe del Cuarto Militar de la Casa del Rey, el general Eduardo Diz. Unos pasos más atrás, la Reina Letizia y la Gran Duquesa Estefanía charlaban animadamente.
Desde la puerta principal del Palacio Real en la Plaza de la Armería, el llamado Zaguán de Embajadores, los Reyes y los Grandes Duques han atravesado un pasillo de honor compuesto por diez lanceros del Escuadrón de Escolta Real y han subido a continuación la escalera de piedra de Embajadores del Palacio Real. Música de tamboril y pífano han amenizado el camino de Don Felipe y Guillermo de Luxemburgo mientras subían la escalera, flanqueada por alabarderos de la Guardia Real. Doña Letizia y Doña Estefanía seguían hablando. Era la primera vez de los Grandes Duques en el Palacio Real y tanto el Rey como la Reina les iban explicando algunos detalles de la escalera, los frescos del techo.
Tras la presentación de las delegaciones, se han dirigido hasta el salón de Tapices del Palacio Real, donde han mantenido una reunión bilateral. Tras saludar a los invitados al almuerzo, representantes de la sociedad civil del mundo de la banca, las finanzas, la cultura y la investigación, han pasado al comedor de gala, donde antes de comenzar el almuerzo ha hablado el Rey y, después el Gran Duque Guillermo, quien también se ha referido al conflicto en el Golfo y la importancia de una Europa sólida en estos tiempos convulsos.
Sintonía en los discursos
«Una Europa fuerte es aún más importante cuando observamos el mundo actual. Los fundamentos del orden internacional que han garantizado estabilidad, paz y prosperidad desde el final de la Segunda Guerra Mundial se enfrentan a desafíos sin precedentes», ha afirmado el Gran Duque, al tiempo que ha destacado que «las tensiones globales, una guerra de agresión en nuestro continente, la incertidumbre económica y las crisis relacionadas con el clima están poniendo a prueba nuestra capacidad para defender colectivamente estos principios».
Sin mencionar a Donald Trump, el Gran Duque ha asegurado que «cuando las reglas básicas del respeto mutuo y del derecho internacional se ignoran, las sociedades abiertas y las economías abiertas, construidas sobre el libre comercio y el Estado de derecho, se vuelven más vulnerables». Ha advertido en este sentido que «la inestabilidad puede alimentar el miedo y la división, haciendo a nuestras sociedades más propensas a la polarización ya la difusión de la desinformación». En este contexto, ha destacado que la amistad de Luxemburgo con España «adquiere aún mayor significado».
En el almuerzo ha estado presente el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, además del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien ha mantenido también una bilateral con su homólogo, el viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores y Comercio Exterior, Xavier Bettel. A la mesa se han sentado unos cien invitados, entre los que se encontraban representantes de los poderes Estado, el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi; la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia; la presidenta de Bankinter, María Dolores Dancausa y Juan March, de Banca March. También el presidente Indra, Ángel Escribano, y el de Mutua Madrileña, Ignacio Garralda, entre otros.
El almuerzo en el Palacio Real se ha alargado hasta pasadas las cuatro y media de la tarde. Servido por Francis Paniego, del restaurante. Echaurrenlos invitados han disfrutado de un corazón de alcachofas acompañado de verduritas y una lubina asada. Se postre, mouse de chocolate y sorbete de cerezas.
