El Círculo de Bellas Artes es El Círculo, o mar, la Almudena de la conversación, un museo de la cultura de Madrid. Hay lío ahora por la subvención recortada de la Comunidad a este sitio, y ya sé que usted no tiene ni mucho ni … poco que ver en el lío, pero yo quiero recordarle, alcalde, lo que ya usted no olvida: estos sitios son el alma en pie de la ciudad, la aorta del latido mejor de estas calles, y procede no quebrarles la tesorería.
El Círculo no es un edificio ni una agenda cultural: es una forma de intimidad. De intimidad con la cultura, que no defrauda nunca. El Círculo se fundó en 1880, cuando Madrid todavía se explicaba a sí mismo en cafés y ateneos. Traía entonces una ambición que hoy pudiera parecernos ingenua: la reunión de artistas, escritores y pensadores para ensanchar la vida pública. Desde entonces ha sobrevivido a regímenes, modas, entusiasmos y desmemorias, manteniendo algo humilde, incalculable, y ya casi perdido, que es la continuidad de la conversación.
El Círculo no se visita, porque irse allí es habitar una atmósfera. Se entra para una exposición y se sale de madrugada, con una conversación a medio cerrar y una copa de remate, mirando la calle de Alcalá. Por sus salas pasaron tertulias y discusiones en las que se cruzaban la vanguardia y el escepticismo, el entusiasmo y la retranca. Aquí conversaron Valle-Inclán, Gómez de la Serna, o Azaña, cuando todavía eran, sobre todo, presencia, disputa, ensayo. En sus salones se ha practicado durante décadas el raro oficio de pensar en público. Y luego está la azotea, prestigiosa de postal, fondo de selfi, símbolo turístico. Pero incluso ahí persiste algo más hondo, que es la sensación de que Madrid, vista desde arriba, sigue siendo una conversación abierta.
En tiempos de programación compulsiva y cultura en cápsulas, el Círculo ha ido defendiendo la verdad inapelable de la duración. No el evento, sino el proceso. No la experiencia empaquetada, sino la posibilidad de un regreso permanente. Ojalá no hiciera falta el elogio del Círculo, para aupar la defensa del Círculo. Pero hoy procede hacerlo, alcalde. Es una casa de todos, donde la ciudad se piensa a sí misma.
