España adoptó ayer una posición más contundente que la de otros socios de la Unión Europea (UE) ante el ataque conjunto lanzado el sábado por Israel y Estados Unidos contra Irán.
Al igual que sucedió hace unos meses con Palestina, el Gobierno volvió a marcar perfil propio entre los Veintisiete y no dudó en condenar la operación como una “acción unilateral” sin cobertura en el derecho internacional, al tiempo que advirtió de que puede acarrear “consecuencias imprevisibles” a escala global.
Exteriores sigue de cerca la situación de los 30.000 ciudadanos que se encuentran en la región
El Ejecutivo, sin embargo, se esforzó en subrayar que esa firmeza no equivale a equidistancia. Y reiteró en cada una de las declaraciones su rechazo “con contundencia” al régimen iraní –cuyas vulneraciones de derechos humanos calificó de “inaceptables”–, al tiempo que exigió a Teherán que retome la negociación del dossier nuclear “de buena fe”, insistiendo en que la vía militar no puede sustituir al marco diplomático.
José Manuel Albares fue el encargado de fijar posición con una ronda de entrevistas en televisión y radio en la que alertó de que la ofensiva del sábado abre un escenario de consecuencias difíciles de calibrar: El ataque constituye “un salto cualitativo y cuantitativo en el nivel de violencia” cuyos efectos “no sabemos a dónde pueden llevarnos tanto en la región como más allá de Oriente Medio”, advirtió el ministro de Exteriores.
En esa misma línea, Albares volvió a condenar “todas las violaciones de derechos humanos del régimen iraní” y expresó su respaldo a las sanciones impuestas por la UE, incluidas las dirigidas contra la Guardia Revolucionaria.
La Moncloa considera que la ofensiva carece de amparo en el derecho internacional y se desmarca así de cualquier interpretación que la encuadre como una acción preventiva legítima. Para el jefe de la diplomacia española, la violencia “nunca trae la paz y la democracia, solo trae el caos”, una idea que defendió ante sus homólogos europeos en los contactos diplomáticos intensificados ayer por la tarde en el seno de la UE.
España aspira a que la Unión Europea actúe como “una voz moderadora” en un momento de máxima tensión. Los esfuerzos diplomáticos se centraron así en pedir a Bruselas que se sitúe del lado de la legalidad internacional y de la solución pacífica de los conflictos. “Tiene que buscar la desescalada, la estabilidad regional y la diplomacia ante una acción militar unilateral que no tiene cabida en la Carta de Naciones Unidas”, sostuvo.
El ministro garantizó que Washington no ha utilizado las bases de uso conjunto de Rota y Morón de la Frontera.
El Gobierno continúa “monitorizando” la situación de los alrededor de 30.000 españoles que residen o se encuentran en la región tras los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, que ha respondido con una ofensiva militar en países del entorno como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Baréin y Kuwait.
Según Exteriores, que contactó con los 15 embajadores españoles en la región mediante videoconferencia, no hay heridos ni fallecidos, aunque los escenarios son desiguales en función del país en que se encuentran. Allí donde el espacio aéreo permanece cerrado, como Irán, Qatar o Emiratos Árabes, no pueden operar vuelos comerciales y, por ahora, “ni España ni ningún país” se plantean otro tipo de operaciones.
A la espera de lo que pueda consensuarse en el seno de la UE, Albares recordó que el Ejecutivo no ha dejado “nunca a ningún español atrás”.
El ministro también quiso despejar una incógnita política interna garantizando que, por la información de la que dispone, Washington no ha utilizado las bases de uso conjunto de Rota y Morón de la Frontera en la operación bautizada como “Furia épica”. Ambas instalaciones –de soberanía española– “no se van a usar para nada” que quede fuera del tratado bilateral ni al margen de los principios de la Carta de la ONU, zanjó Albares en TVE.
