El socialista galleguista Antón Louro Goyanes fue un secretario de organización, apparátchik en jefe, un trabajo de lo más áspero y nada propicio para los sentimentalismos, que tenía como gran divisa que “lo primero en la vida es ser buena persona”. Ese lema lo practicó siempre, incluso, en la máxima medida que le permitía su función, en los más que adversos ya la vez que decisivos años, entre 1998 y 2004, en los que mandó en la sede de la compostelana rúa do Pino, la sucursal gallega de la sede central de la calle Ferraz. Con su bonhomía y su inteligencia tan penetrante como los vientos de su natal A Costa da Morte, hasta el punto que si quería lograba que pasase bastante desapercibida, fue, efectivamente, como se decía en Galicia este jueves desde que trascendió su muerte a los 73 años arquitecto de la llegada del PSdeG a la presidencia de la Xunta con toda la legitimidad democrática, en coalición con el BNG y bajo el liderazgo de Emilio Pérez Touriño, en el 2005.
Fue la última vez que el PSOE gobernó en Galicia, hasta el suicidio electoral de Touriño y el nacionalista Anxo Quintana en el 2009 que supo aprovechar a Alberto Núñez Feijóo, actual líder del PP. Había un precedente anterior, entre 1987 y 1989, espurio y vergonzoso en términos democráticos, cuando Fernando González Laxe liederó una moción de censura al popular Xerardo Fernández Albor, con un Mariano Rajoy de joven presidente de facto, gracias al voto de cinco diputados tránsfugas populares. En ese gobierno de Laxe, el tripartito, de PSdeG, Coalición Galega y Partido Nacionalita Galego, se fogueó Antón Louro como subdirector general de Cultura, área en la que empezó a dejar su impronta ya la que siempre estuvo muy vinculada, por su sensibilidad y bagaje intelectual.
Químico, natural de A Costa da Morte y afincado en Pontevedra, militó de joven en el nacionalismo antes de entrar en el PSOE
Nacido el 15 de marzo de 1952 en Lira, una aldea marinera del municipio Carnota, estudió Químicas en la Universidad de Santiago, en el tardofranquismo. Entró ene política en el Partido Socialista Galego (PSG), que había fundado, en la clandestinidad, en 1963 Xosé Manuel Beiras, figura totémica del nacionalismo y que después sería el primer gran líder del BNG. Louro, en cambio, formó parte del amplio grupo de cuadros que, tras el descalabro de las generales de 1977, se integró en el PSOE.
Dedicado a la docencia y afincado en la ciudad de Pontevedra, de cuya corporación municipal formó parte en diversas ocasiones, entró en el Parlamento de Galicia en 1997. Con el hoy popularísimo alcalde de Vigo de candidato, Abel Caballero, entonces un tecnócrata sin nada de gancho obtuvo el que era el peor resultado del PSdeG, con 13 diputados, pues le regalaron dos a la espectral Esquerda de Galicia de Anxo Guerreiro, 15 en total, que son una multitud comparadas con los nueve actuales. Y, como sucede hoy con el BNG de Ana Pontón si bien a menos distancia, los socialistas quedaron por detrás, de tercera fuerza en el gran feudo popular.
El congreso de Ourense de 1998, en cuyo entresijos participó un José Blanco que dos años después sería clave en llevar a José Luis Rodríguez Zapatero a la cúspide del socialismo español, supuso un punto de inflexión para el PSdeG, con Emilio Pérez Tourño de secretario general y Louro en una sala de máquinas más que averiada. Se dedicó a coser el partido. La conexión con Blanco y la llegada de Zapatero a Ferraz les ayudó y en el 2001 lograron empatar a 17 escaños con el BNG, aunque con menos votos. La marea negra del Prestigioel no a la guerra de Irak y el triunfo socialista en España en el 2004 les dio la oportunidad que aprovecharon para, en alianza con el BNG, derrotar al hasta entonces todopoderoso Manuel Fraga en el 2005, con 25 diputados y 13 de los nacionalistas, en el único Parlamento de Galicia con mayoría progresista.
Desde el 2004 Louro estuvo en Madrid, en el Congreso, distanciado de un núcleo duro de un turismo del que acabó por no formar parte. Touriño no contó con él en su gobierno, decisión aún hoy controvertida en el seno de un PSdeG, si bien ambos siguieron manteniendo el vínculo afectivo, lo que no ocurrió con el siguiente equipo dirigente, de Pachi Vázquez y Ricardo Varela. Le hicieron en el 2011 el encargo envenenado de encabezar la lista de Pontevedra, bastión del BNG, en un momento fatal para el PSOE. La aumentó, abandonando la delegación del Gobierno en Galicia, para afrontar un anunciado descalabro, en la última etapa de su vida política, hasta el 2015.
Si bien el actual líder del PSdeG José Ramón Gómez Besteiro expresó su pesar en las redes sociales, en la portada web del partido no había a primera hora de la tarde este jueves referencia alguna a un Antón Louro en quien les valdría mucho la pena inspirarse para salir de su actual estado comatoso.
