el recrudecimiento del conflicto en Medio Orientecon el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y las represalias del país persa en varios países, han puesto en duda el viaje que tiene previsto realizar Javier Milei Jerusalénentre el 21 y 22 de abril próximopara participar de la celebración por un nuevo aniversario de la independencia de la nación hebrea.
La visita había cobrado significativa importancia porque el propio mandatario podría dar detalles del traslado de la embajada argentina desde Tel Aviv hacia la denominada “Ciudad Santa”todo un gesto político anunciado en junio de 2025 en ocasión de su última visita a ese país y en medio de la ovación que le prodigó el Parlamento israelí.
La cuestión es que la invitación para participar de la fiesta patria en el país hebreo no está cancelada “oficialmente”: cerca del embajador Axel Wahnish indicaron “Es demasiado pronto como para saber. Desde nuestro lado no hubo información de que se cancele la visita”. Algo similar refirieron desde Presidencia. Sí se pudo averiguar que la Secretaría General aún no avanzó en la diagramación de la travesía.
Pero voceros al tanto de la visita la pusieron seriamente en duda. “Con un país en guerra como lo está hoy Israel sería bastante improbable que, por cuestiones de seguridad, Milei haga el viaje”, explicó una fuente calificada consultada por este diario.
La cuestión es que Wahnish venía “alquilando” un departamento en Jerusalén donde pasa la mayor cantidad de tiempo más allá que la embajada oficial se encuentra en la capital israelí. “Hay inversores que quieren contribuir para la construcción de la nueva embajada”, indicó, por su parte, otro estrecho colaborador de Milei en referencia al establecimiento de la sede diplomática en una ciudad sagrada para tres credos.
Se trata de un tema sensato. Si bien en Casa Rosada eran optimistas de un pronto anuncio sobre el traslado de la diplomatura argentina, hoy no habría certezas en el corto plazo. Además, el Ejecutivo debe dirimir una cuestión legal antes de oficializar el domicilio de la embajada argentina en Tierra Santa.
Es que el Gobierno debería sancionar una ley o diseñar otra estrategia legal para anular la actual reglamentación que rige las relaciones diplomáticas de Argentina con Israel, es decir, la ley 14.025 sancionada en mayo de 1951 cuando Juan Domingo Perón ejercía la primera magistratura. “Créase la legación de la República Argentina en el Estado de Israel, con sede en Tel Aviv”, establece el artículo 2 de dicha normativa.
Si bien el oficialismo ha logrado un mayor músculo político en el Congreso, el eventual debate de un proyecto de este calibre demoraría varios meses e incluso podría ser postergado por otras iniciativas consideradas prioritarias para el Ejecutivo. Por eso los estrategas legales del jefe de Estado debaten la conveniencia de publicar un DNU o decreto simple con el argumento de que la ley 14.025 “quedó en desuso”es decir, que por el paso de tiempo no tendría aplicación. Un razonamiento, al menos, polémico.
Lo que subyace detrás de esta iniciativa es el firme alineamiento geopolítico de Milei con el Estado de Israel -junto a Estados Unidos sus dos socios estratégicos- y con su líder Benjamín Netanyahu, fuertemente criticado en Europa, por caso. Actualmente sólo Estados Unidos, Fiji, Guatemala, Honduras, Papua Nueva Guinea y Paraguay han establecido sus embajadas en Jerusalén.
El pasado 11 de junio Milei, de visita oficial a Israel, declaró que “en 2026 haremos efectiva la mudanza de nuestra embajada a Jerusalén occidental como lo prometimos”, lo que generó la ovación de pie de todos los presentes en la Knesset, incluidos Netanyahu e Isaac Herzog, el presidente del país.
