Pese a que PP y Vox parecen estar condenados a entenderse en Castilla y León tras los comicios que se celebrarán este domingo, sus candidatos, Alfonso Fernández Mañueco y Carlos Pollán respectivamente, han escenificado su alejamiento a cuenta de temas como la inmigración, que ha impregnado parte del segundo debate electoral televisado.
Como ya hizo la semana pasada, Pollán se ha referido a la “inmigración ilegal” como la raíz de todos los males en una comunidad cuyo principal problema es la despoblación, desde “colapsar” los servicios públicos a dejar a los ciudadanos españoles en la cola de las ayudas.
Además, el ultra le ha exigido a Mañueco que rectifique de forma pública sus “infames” y “miserables” declaraciones del primer debate, en la que dijo que Vox quiere “tirar seres humanos al mar”. “¿Va a querer sentarse a dialogar o va a querer sentarse a pactar algo con un partido del que ha dicho lo que ha dicho’”, le ha remarcado Pollán.
Sin embargo, Mañueco, se ha negado a rectificar y ha subido la apuesta al mostrar un cartel con un titular atribuido al líder nacional de Vox, Santiago Abascal, en el que consideró al Open Arms, que socorre a migrantes que intentan llegar a las costas europeas, un “barco negro” que debía ser confiscado y hundido. “No se hagan los ofendidos porque haya un rifirrafe en un debate. Aquí se viene llorado”, ha respondido el candidato del PP.
No ha sido el único choque entre ambos. Como ya hizo en el debate anterior, Mañueco ha vuelto a acusar a Vox de “dejar tirados” a los ciudadanos –en particular a los del medio rural- con su salida repentina del Gobierno en verano de 2024 y les ha echado en cara su “dureza” con el PP en vez de volcarla hacia el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. “Si Vox no quiere pactar con nadie, ¿para qué sirve votarle?”, ha apuntado sobre sus exsocios. Aún así, consciente de que las urnas le obligarán a ello, Mañueco se ha mostrado dispuesto a dialogar con todos los partidos para forjar un pacto, a excepción de con los socialistas.
Por su parte, Pollán le ha respondido que votar a su formación sirve para que, si hay un pacto, haya un “cambio de políticas” -entre las que citó el pacto de Mercosur y el “fanatismo verde”, las de “ideología de género”, contra la inmigración ilegal o la de dar prioridad a los nacionales en la concesión de ayudas públicas-, con presupuestos concretos que contienen “plazos de ejecución y garantías de cumplimiento”.
Frente a ellos, el socialista Carlos Martínez se ha mostrado esta vez más incisivo y tratado de llevar la iniciativa, algo que no hizo en el primer debate, donde daba por hecho que lideraría la oposición. “Yo nunca salgo a por el bronce”, ha señalado. Martínez ha ido al choque con Mañueco en cuestiones como la sanidad, la despoblación o la “negligente gestión” y la “desidia” que, a su parecer, se mostró en la gestión de los incendios que asolaron la comunidad el verano pasado.
Sobre los pactos postelectorales, Martínez ha señalado que PP y Vox “discuten cual Pimpinela pero son de la misma hermandad” y que acabarán pactando en la comunidad “porque (Santiago) Abascal y (Alberto Núñez) Feijóo se han puesto de acuerdo”. “Dejen de engañar a la gente”, les ha criticado.
