El fatal accidente entre dos trenes en la localidad cordobesa de Adamuz Tuvo un rápido y fatídico desenlace pero quedan muchas historias por escribir aún. Las últimas informaciones apuntan a 40 fallecidos, más de un centenar de heridos y algo más de 30 … desaparecidos.
El Iryo 6189 de Alta Velocidad descarriló al romperse la soldadura número 23117 de la vía L-10717, a su paso por la localidad andaluza. A partir del coche 6 se salió de la trayectoria, hizo la tijera e impactó desgraciadamente con el Alvia 2384 que circulaba por la vía contigua. No hubo tiempo para la reacción. Este último descarriló ante el fuerte golpe a más de 200 kilómetros por hora y cayó por un terraplén de 4 metros de altura.
El golpe fue demoledor y mortal. La gran mayoría de los fenecidos viajaban en este ferrocarril. Entre ellos la interventora, que salvó la vida gracias a una casualidad. Según ha relatado la propia trabajadora, que se encuentra recuperándose del golpe y del shock emocional de esta tragedia que ha sacudido a España, se ha librado de un desenlace peor porque justo en la parada anterior había expedido un billete. Algo poco habitual en la alta velocidad.
Al finalizar la venta, la interventora se dirige a la cabina trasera para guardar la impresora y el datáfono. En el momento del siniestro se encontraba sentado en el asiento del maquinista, en la parte de atrás. La mujer salió despedida hasta el vagón de pasajeros, abrió la puerta del golpe y como consecuencia del impacto perdió por unos instantes el conocimiento. Finalmente y pese al dolor, sacó fuerzas para andar hasta la zona donde se encontraban los bomberos.
