Aunque al centro llamado político no le fue bien en las elecciones para Congreso y las consultas del domingo pasado, si algo quedó claro esta semana, es el peso que tendrá este espectro en los comicios presidenciales del 31 de mayo. El segundo lugar de Juan Daniel Oviedo en La Gran Consulta por Colombiacon sus más de 1,2 millones de votos y convertidos en ‘palo’ en las votaciones del 8 de marzo, encarna esa realidad. Su llave presidencial con Paloma Valencia y la de Abelardo de la Espriella con el exministro José Manuel Restrepo son movidas estratégicas enfocadas en tratar de conquistar a esos millones de colombianos que no se matriculan con banderas ni de izquierda ni de derecha y que a dos meses y medio de las elecciones aún siguen sin definir su voto.
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Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo. Foto:MAURICIO MORENO- EL TIEMPO
El viernes en la tarde quedó por fin definido el tarjetón presidencial. Luego de dos días de intensas reuniones y no pocas ‘cargas de profundidad’ disparadas desde sectores de la misma derecha y de la centro-izquierda que no querían que se materializara la llave, la senadora Paloma Valencia oficializó a Oviedo como su fórmula a la vicepresidencia a pesar de sus diferencias frente a temas claves de la política nacional y mundial (el Acuerdo Final y Gaza, por ejemplo).
Apenas 24 horas después del cierre de las urnas, el senador Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, había anunciado a la senadora del Cauca Aída Quilcué como su ‘vice’: lo que en esencia puede ser leído como una escogencia endógena en la izquierda —la votación indígena está asegurada para el Pacto— representa también un guiño a otros sectores políticos que pueden identificarse con una mujer cuyo origen está en los sectores históricamente excluidos. Cepeda les apuesta a la disciplina electoral de la izquierda —que se vio en los 4,5 millones de votos del domingo—, a la maquinaria política aceitada desde Casa de Nariño y al discurso de la exclusión para tratar de multiplicar una votación que aunque importante aún está lejos de asegurarle el triunfo en mayo.
Aída Quilcué e Iván Cepeda inscribieron su candidatura. Foto:IVÁN CEPEDA
De la Espriella anunció el martes a José Manuel Restrepo —exministro de Comercio y Hacienda del gobierno de Iván Duque— como su fórmula vicepresidencial. Con esta movida, De la Espriella dio un mensaje de moderación que se le había reclamado desde el comienzo de su campaña. El propio abogado lo dijo al hacer el anuncio: “La elección de mi vicepresidente no ha obedecido a un cálculo político ni a una recomendación de nadie. Es más, no hay amiguismo. Tuve claro que un académico reputado, economista excelso y exministro y técnico muy bien calificado será sin duda el mejor compañero de viaje”.
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“Abelardo de la Espriella escoge una fórmula vicepresidencial de un sector político distinto al suyo —y más moderado—, y con eso puede sumar credibilidad a un proyecto que ha sido muy radical”, explicó Fernando Posada, politólogo de la Universidad de los Andes y columnista de este diario.
Abelardo de la Espriella (der.) junto a José Manuel Restrepo. Foto:Campaña Abelardo de la Espriella
Así lo entendió Restrepo, según el diálogo que tuvo con EL TIEMPO: “El hecho de buscarme y tenerme a mí aquí es una demostración de que Abelardo es un demócrata, porque claramente yo puedo tener posiciones divergentes. Vengo de la academia, donde se construyen las diferencias, donde se acercan personas que piensan distintas”, dijo la fórmula vicepresidencial.
La movida no solo apunta a tratar de capitalizar apoyos en el centro, sino a morderle votos del Centro Democrático a la candidatura de Paloma, que tras los resultados del domingo se perfiló como una aspirante con chance real de lograr uno de los dos boletos a la segunda vuelta, en junio.
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El llamado de Uribe
Aunque los resultados del domingo habían dejado claro que la fórmula obvia para Paloma Valencia era Juan Daniel Oviedoel proceso no fue tan fácil. Con su mensaje de destacar algunos aspectos del gobierno Petro y de autodefinirse como “el sapo de centro en la consulta de la derecha”, Oviedo llegó a ser la segunda votación del global de las consultas.
Juan Daniel Oviedo Foto:archivo
Los más de 1,2 millones de votos obtenidos obtuvieron a que el mismo domingo se escuchara el coro de “vice, vice, vice” en la sede de La Gran Consulta, pero esa misma tarde empezaron a aparecer los ruidos.
El mismo Juan Daniel Oviedo aceptó que la posibilidad de repetir candidatura para la Alcaldía de Bogotá no estaba descartada. El martes, después de la primera reunión para hablar del tema, quedaron sobre la mesa muchas dudas sobre la materialización de la alianza, pues Oviedo habló públicamente de posiciones que para él son claves y que chocan con banderas del uribismo, especialmente relacionadas con el acuerdo con las extintas Farc.
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Desde Boston, vía vídeo, el expresidente Álvaro Uribe ratificó la tesis que viene pregonando desde hace más de un añodesde cuando habló de una alianza en la que cabrían “desde Abelardo hasta Fajardo”, y que es muestra también de su pragmatismo político. En el mensaje se ratificó en sus críticas al proceso de paz, pero dejó claro que las discusiones del pasado no pueden atravesarse en la construcción de consensos necesarios para construir una opción viable de poder.
Con ese guiño, la segunda cita Valencia-Oviedo era mucho menos tensa. Oviedo aclaró que las suyas nunca fueron imposiciones y dijo que sus preguntas en temas puntuales fueron resultados de manera adecuada. Y dejó en manos de Valencia la decisión final, que aunque pudo molestar a algunas fuerzas del uribismo. purasangre (la senadora María Fernanda Cabal y el exministro Fernando Londoño) fue la obvia. Los votos de Oviedo duplicaron los de Claudia López, quintuplicaron los de Roy Barreras y son 500.000 más que los que sacaron en la consulta de la izquierda de hace cuatro años Francia López, la actual vicepresidenta de la República.
El jueves, el equipo de comunicaciones de la candidata compartió un vídeo en el que se confirma la unión: “Bienvenido, señor vicepresidente”, dijo Paloma Valencia al recibir a Juan Daniel Oviedo en su apartamento.
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La llegada del exdirector del Dane acerca de un electorado que muy difícilmente hubiera votado por una candidatura única del uribismo, dice Gabriel Cifuentes, analista y columnista de este diario. “Ante un escenario puramente binario donde el país político se debate entre los ‘extremos’ surgió una posibilidad de tercería. Esa tercería, apalancada en una abultada votación por La Gran Consulta, posicionó a la fórmula Paloma-Oviedo como una alternativa no solo viable, sino también atractiva para los sectores de centro, indecisos y una parte de los moderados”, señala. Y no es solo Oviedo: en la candidatura de Paloma están también otras figuras que no pueden considerarse como de derecha, como Juan Manuel Galán, Aníbal Gaviria o David Luna. Ellos, dicen Cifuentes, también abren el espectro potencial de apoyos.
En la izquierda saben que Oviedo puede comerles terreno, por lo que ya ha comenzado a atacarlo. Inició con trinos de algunos militantes y llegó hasta el presidente Gustavo Petro, que en varios trinos se pasó de nuevas las normas que le impiden participar en política y profirió comentarios homofóbicos contra la fórmula de Valencia. “Que tal algunos de mis amigos y amigas de los barrios populares del sur de Bogotá y del occidente votando en consulta por el que les parecía el menos derechoso de la manada solo porque habló bien de Petro. (…) Aquí estamos para defender el salario vital a como dé lugar. Es la vida de la familia, de los hijos y del prójimo. Lo demás son plumas y lentejuelas que esconden a los vampiros”, escribió.
En la última encuesta de cultura política del Dane, del 2024, un 40,7% de los consultados se declararon de centro. Esos números no se han reflejado ni en las votaciones del 8 de marzo ni en las encuestas, pero todos los operadores políticos saben que una campaña con las miras puestas en la Casa de Nariño hoy es imposible sin conquistar al menos a una parte significativa de esta franja. De hecho, el triunfo de Petro en el 2022 solo se explica por los apoyos que lograron en sectores más allá de la izquierda radical y moderada que ya lo venían acompañando desde 2018.
Precisamente a este sector es al que le quieren hablar las fórmulas anunciadas por De la Espriella y Valencia. Sabe que el primer objetivo es pasar una segunda vuelta, donde se da casi por hecho que estará Iván Cepeda. Por eso, saben que necesitan votar más allá de sus bases históricas. Ahí es donde sus fórmulas los pueden hacer crecer. Aunque también está el riesgo de perder algo de electorado en las bases más duras.
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“Por hondas razones morales y políticas no acompañaré a Paloma Valencia en su campaña presidencial. Si eso genera distanciamiento con Álvaro Uribe, lo lamentaré, pero él sabe que coincidimos en que hay que salvar el país”, dijo el exministro Fernando Londoño al confirmarse la designación de Juan Daniel Oviedo como fórmula vicepresidencial. Otros sectores uribistas también han planteado la posibilidad de aterrizar en la campaña de Abelardo. Aun así, pocos discuten que es mucho más lo que le aporta la fórmula de Oviedo a Paloma que lo que le quita, y en ese sentido los mensajes directos de Uribe serán determinantes para evitar que Abelardo siga mordiendo apoyos en el CD.
¿Y Claudia y Fajardo?
Claudia López, que vendió su consulta como la única de centro puro, obtuvo poco más de 500.000 votos. La crisis también se sintió en el Congreso. La coalición de la Alianza Verde pasó de 13 curules a 8. El Nuevo Liberalismo apenas consiguió un escaño. Los partidos tradicionales, que siempre se enmarcan en el centro-derecha, también sufrieron un retroceso frente a las opciones identificadas plenamente con la derecha o la izquierda, Centro Democrático y Pacto Histórico.
“Los malos resultados de los partidos del centro en las legislativas están asociados a que dejaron de representar causas, que es donde mejor se ubican los votantes de ese espectro”, dice Gonzalo Araújo, analista de la firma Orza. Para Araújo, los partidos de centro perdieron esas banderas y dejaron abandonado ese electorado. El analista y columnista Pedro Medellín dice que lo que se observó el domingo es un desplazamiento de las propuestas históricas de centro para dar paso a otras que partieron desde la derecha, y que el mejor ejemplo es lo que viene pasando con el Centro Democrático. Así, señala que figuras promovidas por Uribe como Andrés Forero o Daniel Briceño, por encima de otras ligadas a la génesis del partido, muestran una intención de copar espacios que antes estaban en manos del centro.
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Con una figura creciente como la de Oviedo llegando fuerte hasta su potencial electorado, la exalcaldesa López y Sergio Fajardo, que no fueron a consultas, les apostaron también a sus fórmulas vicepresidenciales para tratar de generar impactos políticos. De la de Claudia, Leonardo Huerta, puede decirse que ya se midió electoralmente en la consulta del domingo y que sus 26.500 votos difícilmente cambiarán las realidades electorales. Fajardo se fue por una opción coherente con su discurso: la exsecretaria de Educación de Bogotá Edna Bonilla, reconocida por su experiencia y logros en el sector, pero sin mayor experiencia en la tarea de lograr apoyos políticos para una campaña presidencial que en su tercer intento sigue sin despegar.
Fórmula presidencial Foto:
JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Redacción política
