En el vetusto mundo del rock todavía queda espacio para la originalidad, para la sorpresa y también para la comedia. Así lo demuestran Talleres Molinaun trío formado por un taxista, un mecánico y un perito de arte que «cesará su actividad profesional … de forma irrevocable el día 27 de noviembre de 2027 a las 23.30 horas, momento en que quedará extinguida definitivamente y exenta de cualquier responsabilidad, garantizando hasta la fecha un comportamiento ético, respetuoso y ejemplar tanto con sus fans como con sus detractores».
Así pues, en menos de dos años este grupo desaparecerá para no volver jamás, y aunque el año que viene prometen hacer un tour de despedida, no hay que dejar escapar la oportunidad de verlo en directo este viernes en la sala Siroco, antes de que se lancen a conquistar otras ciudades españolas en una gira que los sacará de sus rutinas habituales. «Cambiar neumáticos, embragues, distribuciones, pre-ITV… lo normal», bromea su cantante y guitarrista Julio Molina, que montó el grupo hace un par de años con Gabi Marcos (batería) y Nando Ros (bajo) en «una noche de esas de aguántame el cubata, casi como volver a montar un grupo con quince años pero con algunas canas y mucha más sabiduría».
Molina dice que formar un grupo siendo ya mayorcetes «sólo tiene ventajas», porque «ahora que hemos cumplido los tres los cincuenta palos, sabemos muchas más cosas que antes, tocamos mejor, componemos mejor y bebemos y comemos mejor. El momento bueno siempre es el ahora, esa es nuestra filosofía, no somos nada nostálgicos y lo único que nos importa es pasarlo bien haciendo lo que hacemos». Manteniendo, eso sí, «otros trabajos que con los que llenamos la nevera, porque somos obreros y músicos, en ese orden», apunta Nando Ros.
«Nosotros no estamos en el circuito de los mega festivales, que tienen más que ver con el ocio que con la música»
El trío asegura que su primera maqueta fue en casete y solo hicieron «veinte copias para los amigos, aunque ninguno la pudo escuchar porque no tenían reproductor, pero eso da igual», y ahora que empiezan a generar interés confiesan que «poder coger un avión y la furgo para salir de Mallorca a tocar donde sea» ya les parece «un milagro». «Nosotros no estamos en el circuito de los mega festivales, que es algo que tiene que ver más con la industria y con el ocio que con la música», sentencia Molina.
«Nuestro sitio es la sala de conciertos, el cara a cara con el público», continúa el líder del trío. «Hemos hecho conciertos espectaculares delante de diez personasy han sido más relevantes para nosotros que otros que hemos hecho delante de cientos o millas. Tocamos también en fiestas, bodas, comuniones o incluso divorcios, y no descartamos tocar en algún festival, pero solo si nos tratamos con el suficiente respeto y dignidad. El dinero es lo de menos, está sobrevalorado. Lo que nos gusta es que nos den cariño, si no no vamos y listos».
En cualquier caso, sea en el escenario que sea, Talleres Molina es sinónimo de diversión sin complejos. «Claro», asiente Gabi Marcos. «No pasa nada si nos reímos un poco de nosotros mismos, también como sociedad. Estamos en un momento en el que la música indie se ha llenado de letras con discursos relamidos, melancoloides, épicos o incluso algunos que parecen libros de auto-ayuda. Esas ya son lo peor, huimos de eso como de la peste».