La foto de las fórmulas vicepresidenciales de quienes aspiran a llegar a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto dejó un mosaico de perfiles y símbolos políticos. Entre las 14 duplas inscritas aparecen figuras asociadas a la tecnocracia y la gestión pública.representantes de movimientos sociales, voceros de sectores gremiales y apuestas por la diversidad. Y aunque la vicepresidencia suele ver diluido su peso una vez en el poder, en campaña se vuelve una ficha estratégica para ampliar apoyos y reforzar el tono que quiere proyectar cada candidatura.
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Tras los resultados de las consultas interpartidistas, los primeros en mover sus fichas fueron los candidatos punteros en las encuestas, Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. Lo hicieron con estrategias opuestas: mientras el candidato del Pacto Histórico se cerró en sus bases de izquierda al elegir a la senadora indígena Aída Quilcuéel abogado optó por el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo. como compañero de fórmula, un académico con experiencia en el Estado y en el manejo de las finanzas públicas. Los anuncios fueron uno tras de otro.
Ex Ministro de Hacienda y Crédito Público, José Manuel Restrepo. Foto:cortesia
El que le madrugó a confirmar su fórmula vicepresidencial fue Cepedaque no dejó que bajaran las emociones de la contienda del domingo y ya el lunes estaba anunciando su compañera de tarjetón. Lo hizo a través de un simple video de casi dos minutos grabado con el fondo de una pared amarilla detrás. Sería Aida Quilcué, una líder indígena y senadora que ha hecho su nombre a pulso en los procesos sociales.
Aunque otros prepararon eventos para presentar oficialmente a su fórmula, Cepeda optó por dar la noticia vía X. La manera en que el equipo de Cepeda viene manejando sus comunicaciones ha sido cuestionada por sus mismos simpatizantes, que empezaron a reclamar en redes sociales un giro en la estrategia y un mayor cuidado en la forma en que anuncia sus decisiones.
Cepeda viene reiterando que la política requiere austeridadpero su mismo electorado comenzó a pedirle más emoción y creatividad para los siguientes tres meses. Sobre el nombramiento de la congresista Quilcué hubo varios comentarios, pero en general el oficialismo se sintió satisfecho y respaldó la determinación.
Iván Cepeda, candidato presidencial. Foto:Prensa Senado
En el sonajero Estuvieron María José Pizarro, Alexander López, Camilo Romero. y otros no propiamente de las filas petristas. Pero, tras recibir los resultados de las elecciones legislativas del pasado 8 de marzo, en las que el Pacto Histórico logró alrededor de 65 curulesse decidió que la fórmula también ‘provendría de casa’.
Esto porque el petrismo sintió que tiene la fuerza suficiente para pelear la presidencia solo, sin tener que darle la vicepresidencia a otro sector político. Desde el Pacto dicen que fue cuestión de ‘cuidar el proyecto’ y que no se pensó en términos matemáticos, sino de coherencia ideológica y programática.
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Cita, por ejemplo, que la candidata Paloma Valencia, al nombrar a Juan Daniel Oviedohabría pensado más en los votos que podrían sumársele a su candidatura que en la coherencia política, pues el exdirector no genera consenso en el Centro Democrático y, de hecho, su aterrizaje en la campaña de la uribista abrió grietas en el partido.
Juan Daniel Oviedo y Paloma Valencia. Foto:Fernando Ariza EL TIEMPO
En entrevista con EL TIEMPO, María José Pizarro, la jefa de debate de Cepedamencionó que la designación de una fórmula vicepresidencial no es la única manera de lograr adhesiones o alianzas con otros partidos o sectores, pues todavía hay muchas tareas y designaciones por efectuarse. Pizarro, de hecho, viene gestionando diálogos con diversas colectividades para potenciar la campaña.
En la campaña Petro de 2022 fueron clave el actual ministro del Interior, Armando Benedettiy el actual candidato Roy Barreras para consolidar pactos y sumar apoyos de partidos tradicionales que hicieron viable el triunfo de la izquierda. Cepeda no tiene a ninguna de estas figuraspero empezó a mencionarse como un articulador a Juan Fernando Cristoquien este viernes declinó a su aspiración presidencial.
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Cepeda tiene consigo al partido de mayor fuerza legislativa y sigue de primero en las mediciones, pero la militancia de izquierda sabe que debe moverse con agudeza. si quiere volver a imponerse en las urnas. Quilcué Podrá darle viveza a la campaña y asegurar el voto de las comunidades indígenas que representan, que han sido importantes en el actual gobierno para impulsar la movilización. Sin embargo, el progresismo no llega al poder solo y eso se vio en 2018, cuando Petro fue derrotado.
La apuesta del centro
El anuncio de De la Espriella fue al día siguiente, como clara respuesta a su posible contendiente en segunda vuelta. En este caso, se jugó una carta pensada para ganar credibilidad entre quienes aún miran con desconfianza su proyecto. “El hecho de buscarme y tenerme a mí aquí es una demostración de que es un demócrata”, señaló Restrepoquien se inscribió el jueves junto al abogado en Cali, ciudad receptora del conflicto en el suroccidente del país y que en los últimos años se ha convertido en uno de los bastiones electorales del petrismo. A diferencia de Quilcué, que puede arrastrar votos de movimientos socialesRestrepo ha estado los últimos años en el mundo académico —fue rector universitario— y no necesariamente representa una estructura electoral propia.
Aida Quilcué Foto:Aida Quilcué
“Su elección busca compensar las críticas que le han hecho a Abelardo ante la falta de experiencia y poca formación en asuntos públicos. En esta fórmula, Restrepo aporta experiencia, ponderación y destreza en el diseño y manejo de políticas públicas”, comentó el analista Gabriel Cifuentes.
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Arropada por el fenómeno de las consultas, Paloma Valencia vendió con Juan Daniel Oviedo una alianza que refleja la flexibilización del uribismo para proyectarse como la candidatura de derecha más moderada. Aunque los 1’255.510 votos obtenidos por el reconocido exdirector del Dane no necesariamente pasarán automáticamente a la aspirante del Centro Democrático, la fórmula —que dejó claro que no renunció a ideales que se intentaron negociar sobre la marcha— le abre el espectro ideológico con miras a atraer al centro indeciso.
“Aunque es verdad que Valencia espera en este caso contar con el caudal electoral de Oviedo, el gran problema es si la rendición programática no terminará de alejar a sectores del Centro Democrático que son muy conservadores para aceptar que una persona LGBTI llegue al gobierno, o que no están dispuestas a agotar su discurso”, señaló el politólogo Alejandro Chala.
Claudia López, quien solo reveló hasta el último momento a su coequipero, también se inclinó por elegir a quien participó con ella en la consulta, el exdefensor del Pueblo delegado para la Salud, Leonardo Huerta. “Quienes la conocen entenderán su decisión”, dijo una persona cercana a la campaña de la exalcaldesa sobre la elección, que parece responder menos al cálculo electoral, sino a las afinidades. En la consulta del 8 de marzo, Huerta obtuvo 44.035 votos, menos del 1 por ciento entre los 16 candidatos que participaron el 8 de marzo.
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“Algunos esperaban que trajera un politiquero con votos en el bolsillo para que me los endosara. Esa no es la política que yo he hecho nunca”, dijo López. Según la candidata, la fórmula busca reafirmar una apuesta por una política centrada en la ciudadanía.
No obstante, lo cierto es que la candidata quedó golpeada por los resultados del pasado domingo. Aunque se había puesto como meta más del millón de votos y se quedó en poco menos de la mitad, esto terminó influyendo en la selección de la fórmula vicepresidencial. Desde las toldas de López le comentaron a EL TIEMPO que el objetivo incluso iba por pedirle a Sergio Fajardo que se bajara de su candidatura y fuera la fórmula vicepresiencial, un ejercicio a la inversa de lo hecho por la exalcaldesa en 2018. Sin embargo, los más de 400.000 votos no fueron moneda de cambio suficiente para llegar a considerar esta propuesta como viable.
De esta manera, se tuvo que recurrir a la movida segura y buscar la fórmula vicepresidencial en el interior de la consulta en la que se impuso. Con Huerta, Claudia López no gana mucho en cuanto a caudal electoral, apenas sacó poco más de 60.000 votos. No era la fórmula deseada, pero puede servir para crecer ante el poco conocimiento que tenía el exdefensor delegado para los temas de la salud. Justo cuando el país hace agua en el sistema de salud, el perfil de Leonardo Huerta puede servir para hacer mucho énfasis en la necesidad de sacar al país de la crisis, que se agravó durante el gobierno de Gustavo Petro.
Pescando en el ‘claudismo’
La estrategia de Sergio Fajardo parece también apuntar a consolidar su bandera de la educación y la experiencia en gestión pública con la elección de Edna Bonilla, destacada exsecretaria de Educación de Bogotá de la administración de López. Para Chala, “Fajardo llega con un sector del claudismo que ya se está plegando a él. La nominación de Bonilla muestra que está dispuesta a devorar los restos que quedan de aquel bloque político”. Si bien el exgobernador de Antioquia hizo énfasis en la complementariedad entre ambos, su perfil, aunque reconocido en la capital, corre de atrás frente a otros con mayor impacto regional o, si se quiere, mediático.
Fajardo sigue con el objetivo de buscar consolidar el centro en la primera vuelta y ante una cada vez más lejana unión con Claudia López, apuesta a consolidar en su campaña los liderazgos que puedan significar posicionarse ante las tres campañas que actualmente lideran las encuestas.
Otros rostros que también quieren estar en el tarjetón completando sus fórmulas. Miguel Uribe Londoño, padre del fallecido Miguel Uribe Turbay, se la jugó por la administradora de empresas Luisa Fernanda Villegas; Roy Barreras optó por la exmagistrada Martha Lucía Zamora; Carlos Caicedo intentará arañar votos de la izquierda con el sindicalista Nelson Alarcón; Luis Gilberto Murillo buscó tender puentes con el sector empresarial al elegir a la exdirectora de Asocapitales Luz María Zapata, y Mauricio Lizcano vendió fórmula con el también exministro Luis Carlos Reyes.
La regla por lo general ha sido buscar un perfil que complemente y cubra las posibles falencias del candidato principal. De estos últimos nombres, no es muy claro cuántos votos pueden llegar a arrastrar, pues la mayoría no tiene mayor experiencia política o un capital electoral probado que ayude a posicionar las campañas.
Fórmulas presidenciales Foto:
JUAN PABLO PENAGOS Y PAUALA VALENTINA RODRÍGUEZ
Redacción política
