“En Brasil, la distribución del carbono orgánico del solo es heterogénea, lo que refleja la diversidad climática, geológica y ecológica del territorio. Integrar esas informaciones permite analizar los biomas en detalles y comprender mejor el potencial de armamento de carbono y agua”, explica la profesora Taciara Zborowski Horst, que también coordina la investigación.
