La Audiencia Provincial de Salamanca ha condenado a un hombre ya su madre a penas superiores a los 30 años de prisión por secuestrar, violar, agredir y robar a la que fuera la pareja de él. La sala aprecia los delitos de … detención ilegal, agresión sexual, maltrato habitual, estafa, lesiones, amenazas, quebrantamiento de medida cautelar y contra la integridad moral y obliga a ambos a indemnizar a la víctima, de forma subsidiaria, con 60.000 euros por daños y perjuicios.
El hombre es autor de la mayoría de los delitos y coautor, junto a su madre, de la detención ilegal y la estafa. En concreto, la sentencia impone al hijo 17 años y medio por detención ilegal, 13 y medio por agresión sexual continuada, un año y nueve meses por maltrato habitual, seis meses por quebrantamiento de medida cautelar, seis meses por amenazas, seis meses más por el delito contra la integridad moral, un año por lesiones y un año y nueve meses por la estafa continuada.
Además, establece la privación de la patria potestad durante seis años, inhabilitación para empleo o cargo público durante seis años, libertad vigilada durante diez años y prohibiciones de aproximación y comunicación que alcanzan los 18,5 años.
Por su parte, la madre ha sido condenada a cinco años de prisión por detención ilegal, un año y nueve meses por estafa continuada y seis meses por lesiones, a lo que se unen prohibiciones de aproximación y comunicación con la víctima durante cinco y seis años, respectivamente.
Según recoge la sentencia, a la que ha tenido acceso Ical, los hechos se remontan a agosto de 2022, cuando el condenado y la víctima iniciaron una relación sentimental con convivencia. Durante la misma, el ahora condenado ejerció un «control absoluto» sobre ella, le impidió salir sola a la calle, que se relacionara con más gente y le privó del teléfono. Además, la agredía habitualmente.
Ella decidió dejarle en varias ocasiones, incluso en agosto de 2023, un año después de iniciar la relación, un juzgado impuso una orden de alejamiento, sin embargo, bajo amenazas, retomaron la convivencia, esta vez en el domicilio de la madre de él. La situación se agravó y, en el mes de enero, la víctima llegó a escapar por la ventana del baño para no regresar, pero el condenado amenazó con clavar un cuchillo a su padre si no regresaba.
El delito de estafa se consumó en cuanto a que la madre y el hijo se apropiaban indebidamente de una pensión de 480 euros mensuales a la que la víctima tenía derecho. Ambos utilizaban su tarjeta de crédito, hasta que la joven pudo hacerse con ella y destruirla, y habitualmente acudían a la sucursal bancaria a extraer el dinero e integrarlo en su patrimonio. Incluso, a veces, si era necesario, la obligaban a acompañarles, tapándole con vendas las heridas.
El delito de detención ilegal se imputó porque ambos, madre e hijo, impidieron salir de la vivienda a la joven desde junio de 2024 hasta el 10 de agosto, cuando se produjeron las detenciones. De hecho, la permaneció desnuda y atada a la cama con novias por las muñecas y los tobillos. Estuvo inmovilizada durante semanas, en las que no pudo vestirse ni hacer uso del servicio, hasta que fue rescatada por agentes del Cuerpo Nacional de Policía.
Por otro lado, en numerosas ocasiones el condenado mantuvo relaciones sexuales con ella sin el consentimiento de la joven, por medio de la violencia e incluso la administración de sedantes para mitigar su resistencia. Durante el cautiverio, además, se ocupaba de comunicarse con la familia de ella para convencer a sus allegados de que se encontraba en buen estado. La víctima sufrió hematomas, heridas en muñecas y tobillos, cicatrices permanentes y un estrés postraumático que requirió tratamiento psiquiátrico.
