Edison Lucio Torres, candidato presidencial, quien se medirá este 8 de marzo en la consulta del Frente por la Vida, habló con EL TIEMPO sobre su participación en esta instancia, donde compite con Roy Barreras, Daniel Quintero, Sandra Bernal y Héctor Pineda. Cuestiona el llamado de la izquierda a no votar la consulta.
¿En qué momento terminó haciendo parte de estas consultas interpartidistas y de esa consulta con Roy Barreras, Quintero y otros compañeros que se armó en un tiempo exprés? ¿Cómo termina su cara impresa en ese tarjetón?
No estaba contemplado participar en ninguna de las consultas. Pero, en todo caso, ya al final cambiamos de timonel y dijimos que nos íbamos a inscribir en la consulta donde iba a estar Iván Cepeda, Roy Barreras, y todavía no sabíamos que estaba Quintero, porque queríamos entrar en debate con ellos, porque supuestamente representan el cambio. Nosotros al final, cuando decidimos participar, el Consejo Nacional Electoral toma la decisión de separar de esta consulta a Iván Cepeda. Eso, al mismo tiempo, nos aceptaron a nosotros participar en la consulta y el PTC nos avaló nuestra candidatura presidencial. Entonces quedamos en última instancia inscritos en esa consulta, o sea, no fue algo debidamente preparado desde el comienzo, sino se dio por unas circunstancias especiales que nos obligaron a tomar la decisión de participar en esta consulta. Lo primero que analizamos es que de esta consulta iba a salir el presidente de la República, de ahí de esta consulta del Frente por la Vida. Pero sufrió dos golpes fuertes: la separación de Iván Cepeda y la suspensión de la personería jurídica del PTC, partido al que me está avalando en este proyecto presidencial. Eso es lo primero que puedo decir.
Tarjetón de las consultas. Foto:Registraduría.
Usted habla de separación de Iván Cepeda de la consulta, pero Iván Cepeda no apeló la decisión del Consejo Nacional Electoral ni acudió a los mecanismos legales que la Constitución le permite. ¿Cómo entender eso?
Yo tampoco lo entiendo. Tampoco entiendo por qué ahora llama a no votar la consulta, lo cual es contraproducente, es improcedente y también es antidemocrático, porque si uno dice que es demócrata, tiene que apelar a esos mecanismos democráticos como la consulta popular, que es un mecanismo democrático para elegir candidatos a la Presidencia de la República. No porque me estén apoyando a Fulano, Sutano o Mengano. No. Es porque me sometí al colador de la consulta popular y el que lo pueda hacer como opción para lograr la presidencia de la República. No entiendo la conducta de nuestro amigo y querido compañero Iván Cepeda.
Hoy las fuerzas que ganaron las elecciones de 2022 están divididas. ¿No le hace daño al proyecto político de izquierda esas peleas internas?
Yo no creo en el gobierno 2.0. Eso no existe sino en la mente de la cacocracia, que quiere continuar más con lo mismo. Si entra Iván Cepeda, ¿usted cree que va a cambiar la dinámica política en el Congreso o en la relación gobierno-Congreso o gobierno-empresario, gobierno con todos los sectores sociales? No va a cambiar. ¿Por qué no va a cambiar? Porque el libreto de Iván Cepeda es una continuidad sin transformación. El libreto, el guion que él tiene es para darle continuidad a algo que no debe ser, que es la polarización. El país ya está cansado de polarización, estamos en un atasco donde la polarización debe ser superada. Por eso estoy proponiendo un gobierno de reconciliación nacional, que no sea impuesto por ideología de ninguna especie, que no se imponga el candidato que diga Uribe o el candidato que diga Petro.
¿Por qué dice que no existe?
Porque hay una cacocracia en Colombia, no hay democracia sino cacocracia. Es la democracia de ladrones que se roban el pan de la mesa de los que trabajamos, de los que creamos país, de los que creamos empresa. Como periodista construyó una empresa de 25 años y nos cuesta duro pagar la nómina, sostener y pagar servicios públicos confiscatorios que son demasiado caros. Aquí en Colombia no se promueve la productividad a través de empresas dinámicas que necesitan apoyo del Estado. O la clase trabajadora, por ejemplo el salario mínimo, es justicia económica para los trabajadores. Un salario que tiene que ser vital, es decir que satisfaga las necesidades básicas del ser humano, no un salario de hambre como el cual existe en estos momentos. Estoy totalmente de acuerdo con un incremento del 23%, porque esto mejora la calidad de vida de los trabajadores y también les permite comprar más bienes y servicios, y si compran más, la industria se beneficia porque va a tener mayor productividad y ganancia y los empresarios van a estar bien. Lo que pasa es que tenemos que acomodarnos a un nuevo esquema donde todos ganen, pero también donde todos pongan, y que pongan más los que ganan más.
En términos generales, ¿cuál es la esencia de su propuesta de país?
Quiero un gobierno de reconciliación nacional en el que participe todo el mundo, especialmente la gente de a pie, la que se monta en autobuses, la que sufre para llegar temprano a su trabajo y regresa igual. Yo represento a esa persona común y corriente, un periodista que se ha ganado el pan con el sudor de su trabajo. Yo no he vivido del Estado como muchos que están compitiendo conmigo, que han sido empleados públicos o parlamentarios durante años. Yo me he ganado el pan trabajando.
MATEO GARCÍA
Subeditor de Política
