El PP y Vox se mostraron ayer, en la constitución de la nueva Asamblea extremeña surgida de las elecciones del pasado 21 de diciembre, la distancia que hay ahora mismo para llegar a un acuerdo para la investidura de María Guardiola.
Ambas formaciones tienen, desde hoy, treinta días para alcanzar un pacto antes de que se celebre el debate de investidura, pero no han dado ninguna señal de que ahora esté cerca ese acuerdo. Y tampoco parece que vaya a ser fácil teniendo en cuenta que el 8 de febrero hay elecciones en Aragón.
El nuevo presidente de la Cámara extremeña es el dirigente popular Manuel Naharro.
Las diferencias son de forma y de fondo. El clima ahora está envenenado porque ambos también están pugnando por el relato: en las últimas horas, tanto el PP como Vox han tratado de echarse en cara la ruptura de las negociaciones que se produjo el lunes.
El PP acusa a Vox de romper de forma “unilateral” las negociaciones, mientras que el partido de Santiago Abascal niega ese extremo y se muestra públicamente dispuesto a continuar dialogando para llegar a un acuerdo, siempre y cuando se cumplan todas sus condiciones.
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En la jornada de ayer, cuando se constituyó la nueva Asamblea el PP se hizo con la presidencia sin contar con el apoyo de Vox. Manuel Naharro es el nuevo presidente de la Cámara y, de los seis miembros de la Mesa de la Asamblea, tres asientos son para el PP y uno para Vox. Es decir, los populares se han asegurado la mitad de los votos en un órgano clave para la tramitación de iniciativas parlamentarias.
A pesar de que el Partido Popular y Vox llegaron sin acuerdo a la sesión constitutiva de la Asamblea, los populares prestaron diez votos para que un diputado del partido de Abascal se hiciera con la secretaria primera de la Mesa, un gesto que los populares explicaron para tratar de generar un clima de confianza y acercar posturas.
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No obstante, el candidato de Vox, Óscar Fernández, no tuvo reparos en decir que ahora ve “infinitamente lejos” la posibilidad de un acuerdo.
El escollo principal para Vox es que considera que el PP de María Guardiola quiere dejar sin recursos las consejerías que le corresponderían a Vox, quien señalan a Guardiola como la culpable de que las negociaciones no avancen como deberían: “El problema es su falta de voluntad”, explican fuentes del partido de Abascal.
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Ni tan siquiera el gesto de facilitar un puesto relevante en la Mesa de la Asamblea resulta un estímulo para Vox. “Nosotros hemos planteado un acuerdo global, y no se ha hablado en ningún momento de la presidencia de la Asamblea porque la señora Guardiola no ha querido llegar a ese punto”, lamentó Fernández ayer.
No obstante, y pese a la escasa disposición de esta formación, Guardiola se mostró ayer optimista y confía en poder llegar a un acuerdo. En este sentido, la presidenta de la Junta de Extremadura y candidata del PP aseguraron que, tras la constitución de la cámara legislativa de la comunidad, iba a contactar con el equipo negociador de Vox para retomar las negociaciones.
A juicio de Guardiola, la responsabilidad del fracaso de las conversaciones corresponde a Vox, ya que, a su juicio, el diálogo estaba siendo “desde la cordialidad y el respeto” y con “concesiones”, sin detallar cuáles. “Sin más, lo que espero y deseo es que Vox sea responsable, piense en Extremadura y en los extremeños, y lo sea más allá de que pueda haber procesos electorales en otras regiones”, aseguró Guardiola, quien pidió bajar “un poquito el suflé” y “menos aspaviento ante los medios de comunicación”.
Guardiola ha ofrecido a Vox entrar en el gobierno de la Junta de Extremadura, aunque todavía no se conocen qué áreas ocuparía el partido de Abascal. Vox ha centrado sus exigencias en cuatro ejes: reducción de impuestos, rechazo al Pacto Verde, veto a la inmigración y supresión del gasto en políticas de igualdad, que el partido de Abascal define como “ideología de género”.
