Un efecto indirecto del actual proceso electoral y de los comicios de este domingo, 8 de marzo, fue la depuración del sistema de partidos colombianos. Al menos tres partidos políticos no alcanzarán el umbral del 3 por ciento de la votación y desaparecerán. Se trata de las colectividades de Ingrid Betancourt (Oxígeno), Roy Barreras (La Fuerza), la de las extintas Farc (Comunes) y el Partido Ecologista.
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En 2024, el país llegó a tener 37 colectividades y en el último año ha comenzado a bajar la cifra, tanto por decisiones judiciales como por determinación de algunas colectividades que vieron la necesidad de fusionarse -es el caso del Pacto Histórico cuya creación como partido significó la supresión de cuatro personerías en sólo una-. Ahora último, el tema del umbral electoral también entró a depurar el sistema partidista.
Y es que la explosión de partidos que hubo en el último cuatrienio había sido vista con recelo por la academia y por distintos sectores, que señalaron que una gran cantidad de colectividades terminaba debilitando el sistema democrático y hacía que el trasfondo ideológico pasara a un segundo lugar en las organizaciones políticas, lo que las convertía en meras “fábricas de avales”.
De cierta forma se estaba llegando a los primeros años posteriores a la promulgación de la Constitución de 1991, cuando el intento por acabar el bipartidismo histórico -entre el Partido Liberal y Conservador- hizo que se flexibilizaran las reglas para tener el pleno reconocimiento político. Se llegó a casi 70 partidos políticos. En ese momento, la personalización de las colectividades planteó un serio problema al sistema político colombiano, lo que llevó a que se instaurara el umbral.
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La reforma política de 2003 fijó el mínimo de votos en elecciones al Senado para mantener la personería en el dos por ciento y en 2009 subió hasta el tres por ciento. Fue con este umbral con el que se disputaron las elecciones de este domingo.
De los partidos que desaparecerán, los únicos que estuvieron cerca de alcanzar el umbral fueron el de Roy Barreras y el Partido Ecologista, que iban junto en la lista del Frente Amplio Unitario. En cambio, la colectividad de Betacourt y el de la extinta guerrilla ni siquiera alcanzaron el uno por ciento de las votaciones.
Precisamente desde la izquierda le han cobrado a Barreras su insistencia en mantenerse con una lista propia cuando el presidente Gustavo Petro había dado la directriz de que debían ir sólo con las listas del Pacto y el resto de colectividades de izquierda debían sumarse al partido único o ir en coalición.
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Para estos sectores, los votos alcanzados por dicha lista, más de 390.000, le hubieran servido al Pacto para alcanzar una o hasta dos curules más, mientras que no le fue suficiente a Barreras para mantener la existencia de su partido. Vale recordar que este obtuvo su propia colectividad al pedir la escisión en 2023 del Partido ADA, liderado por Paulino Riascos.
Con colectividad propia, Barreras intentó posicionarse en un primer momento con las banderas de la paz, por eso el primer nombre apuntó a esto: La Fuerza de la Paz. Logró posicionarse en las elecciones regionales con figuras como Jorge Rey, actual gobernador de Cundinamarca y varios coavales.
Sin embargo, ese impulso no fue suficiente para lograr superar el umbral del tres por ciento. En esta ocasión la estrategia fue llevar a cabo estructuras políticas, como la que representaba la esposa de Musa Besaile, con sectores sindicalistas y de izquierda que no tenían espacio en el Pacto. No obstante, se quedaron cortos, como le ocurrió a la consulta presidencial de Barreras.
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Los otros dos partidos que desaparecieron quedaron más lejos. En el caso de la colectividad de Betancourt, hace cuatro años logró la curul de Humberto de la Calle en el Senado y la de Daniel Carvalho en la Cámara a través de la coalición Centro Esperanza. En esta ocasión hizo un salto ideológico y su estrategia fue presentar una ‘lista AntiPetro’. La estrategia nunca despegó y también tuvo que sortear las peleas entre Ingrid Betancourt y la cabeza de lista, Sofía Gaviria, quien renunció a unas semanas de las elecciones.
En cuanto a Comunes, el partido de las extintas Farc nunca pudo consolidar un electorado desde que dejaron las armas. Su presencia en el Congreso en 2018 y 2022 se dio por las 10 curules, 5 en Senado y 5 en Cámara, fijadas por el acuerdo. Sin embargo, nunca lograron una votación importante en ninguna de las elecciones legislativas y regionales en las que participaron.
Ahora último, cuando ya estaban en riesgo de perder la personería jurídica, buscaron el arrastre de Carlos Caicedo y Fuerza Ciudadana. Sin embargo, el movimiento de izquierda magdalenense no pasa por sus mejores momentos, como lo demuestra el haber perdido la alcaldía de Santa Marta y las recientes denuncias por presunto abuso contra Caicedo.
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Los que se salvaron
Por otro lado, estas elecciones confirmaron que el sistema de coalición ayuda a preservar las personerías que están en riesgo. Es el caso del Nuevo Liberalismo -que en esta ocasión sí podía perder la personería- y Dignidad y Compromiso, que salvaron el pleno reconocimiento partidista debido a la coalición que hicieron con el Partido Mira, colectividad cristiana que los terminó arrastrando ante el voto disciplinado de sus feligreses.
En este mismo listado están otras colectividades como En Marcha, ASI y Colombia Renaciente, que se vieron beneficiadas por haber estado de la mano de la Alianza Verde, pues incluso algunas de ellas ni siquiera lograron sacar curul, pero el haber estado en esa alianza partidista les permite seguir con vida política por cuatro años más.
Situación similar tienen los partidos Colombia Justa y Libres y La Liga de Gobernantes Anticorrupción, que también se vieron arrastrados por Cambio Radical y mantendrán su pleno reconocimiento como partido a pesar de que los resultados no fueron los mejores.
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También entre los que se salvaron es Salvación Nacional. Revivió bajo las mismas reglas del Nuevo Liberalismo, por lo que no perdió la personería a pesar de que hace cuatro años no logró el umbral. En esta ocasión, impulsados bajo la candidatura de Abelardo de la Espriella lograron los votos suficientes para tener entre tres y cuatro curules en el Senado y una en la Cámara.
Los partidos que se crearían
Por el momento, ninguna de las listas que se inscribió a través de firmas logró superar el umbral, por lo que no habrá nuevos partidos por superar el umbral. Sólo se estaría originando un nuevo partido si se confirma que el Consejo Comunitario El Naranjo se impuso en las dos curules afro.
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JUAN SEBASTIÁN LOMBO DELGADO
Redacción política
