Tras 31 días sin poder hacerlo, el presidente Salvador Illa pisa este lunes su despacho en el Palau de la Generalitat. El jefe del Gobierno inicia hoy una reincorporación presencial, que será progresiva, después de un mes de convalecencia por el diagnóstico de una osteomielitis púbica. Su retorno a la actividad será paulatino porque aún debe seguir con el tratamiento para contrarrestar la afección que sufre.
No obstante, Illa afronta una primera jornada matinal intensa. A las 8.10 horas, ofrecerá una declaración institucional que se produce en un contexto en el que, más allá de ser su primera aparición pública desde el grave episodio médico, su Gobierno tiene múltiples frentes abiertos. Su vuelta se produce en la crisis más aguda del Executiu desde el regreso de los socialistas al Palau en agosto del 2024. El caos de Rodalies, las protestas por los problemas de movilidad, el malestar de profesores, agricultores y maquinistas o la gestión del temporal de viento son algunos de los asuntos que han enturbiado el clima político catalán. Con su regreso, el jefe del Govern tratará que las aguas vuelvan a su cauce.
El presidente realiza esta mañana una declaración institucional en la que abordará las crisis desatadas en su ausencia
A su comparecencia le ha sumado un segundo acto antes del mediodía. El presidente de la Generalitat protagonizará con el arzobispo de Tarragona, Joan Planellas, la firma de un convenio con la Conferencia Episcopal Tarraconense para la cesión de patrimonio inmobiliario de la Iglesia que será destinada a vivienda social.
Será el martes cuando retomará el mando de la reunión del Consell Executiu, función que ha estado cubriendo a lo largo de estas cuatro últimas semanas el conseller de la Presidència, Albert Dalmau. En paralelo, esta misma semana aumentará su presencia en los medios con dos entrevistas en televisión –TV3 y La 2 Cat–.
Además de lidiar con los problemas que están encima de la mesa, el líder del Govern enfrenta otro reto mayúsculo: los presupuestos. Con su aterrizaje (de nuevo) al Palau, los Comuns no descartan pedir que intervenga en la negociación –hoy habrá la cuarta reunión al respecto– para que la “desatasque”. Y con ERC ni siquiera han comenzado las negociaciones. Esta semana puede ser importante para dar pasos en los gestos para la recaudación del IRPF y el consorcio de inversiones, condiciones de los republicanos para abordar las cuentas.
Durante su ausencia, la oposición ha dado cierta tregua al presidente –no al resto del Govern–. Pero los partidos ahora ya agitan el avispero. Una hora después de anunciarse su reincorporación este lunes, Junts ya le planteó a Illa que se someta a una cuestión de confianza si no cesa a la consellera Sílvia Paneque. La presión política sube.
