La senadora Sandra Ramírez, exintegrante de las antiguas Farc, no logró regresar al Congreso en las elecciones del pasado 8 de marzo. Ramírez era el único aspirante firmante de paz dentro de la lista al Senado.
En entrevista con EL TIEMPO, Ramírez señaló que hubo factores políticos determinantes en su derrota. Explicó que su colectividad no logró integrarse al Pacto Histórico, lo que los llevó a buscar una alternativa.
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Su candidatura, por la coalición Fuerza Ciudadana, obtuvo 10.505 votos, equivalentes al 0,05 % de la votación. En general, el resultado de menos del 3 % tampoco permitió a la lista superar el umbral.
La estrategia para estas elecciones del partido Comunes fue realizar una alianza con Fuerza Ciudadana para tratar de mantener viva su personería jurídica. La candidatura de Ramírez se consolidó luego de que el senador Julián Gallo, quien había sido seleccionado por la militancia del partido, renunciando por motivos personales.
Senadora Sandra Ramírez Foto:X: @SandraRamírez
Ahora, el partido surgido del acuerdo de paz perderá las diez curules que obtuvieron de manera garantizada durante dos períodos constitucionales.
¿Cuáles eran sus expectativas en las elecciones del 8 de marzo, en las que no resultaron electas?
Pues las expectativas eran otras. Trabajé con todo el optimismo y la energía, recorrí 21 departamentos y la aceptación en los territorios es muy grande; de eso estoy satisfecha.
¿Por qué cree que salieron derrotados?
No lo logramos, pero sí dejamos en cada territorio la conciencia de la necesidad urgente de cambiar las formas políticas en el país: combatir el clientelismo, la mafia política y la compra de votos. Eso es impresionante. Incluso se han encontrado vehículos con dinero en épocas electorales para ese fin. Nuestra votación fue limpia, producto de mi trabajo durante ocho años en el Congreso. Sin embargo, es muy difícil medirse en una lista abierta frente a los grandes poderes políticos: gamonales, casas y clanes regionales que siguen vigentes. Esto también demuestra la necesidad urgente de una reforma política en el país.
¿Por qué deciden irse con Fuerza Ciudadana?
Esto es una historia larga y hubo circunstancias políticas que nos llevaron a la coalición Fuerza Ciudadana. El Pacto cerró sus puertas y no logramos entrar, así que tuvimos que buscar una alternativa como partido político. Conformamos la coalición Fuerza Ciudadana y participamos en la contienda. Reconocemos la incidencia y la fuerza del Pacto Histórico en los territorios, pero no logramos hacer parte de esa coalición.
Partido Comunas. Foto:@ComunesCoL
¿Y cómo les sentó eso?
No se siente bien. Somos un partido nuevo, con incidencia en la ruralidad, y no es positivo que nos hayan cerrado las puertas y no nos permitamos estar en una coalición que hoy es mayoría y tiene fuerza en el Congreso.
¿Cómo fueron esas conversaciones para entrar a las listas del Pacto?
Yo no estuve y quizás hizo falta. Eso lo manejaron el representante Sergio Marín y un compañero llamado Jason Murillo.
No somos solo un partido, sino también una alta parte contratante de un acuerdo del que tenemos responsabilidad en su implementación. Tenemos responsabilidades que no podemos trasladar al Pacto Histórico. Eso también se demostró. Sin embargo, no profundizamos lo suficiente en el análisis, nos hizo falta revisar más la evaluación de fuerzas y el contexto en el momento en que se dieron las conversaciones. Eso nos faltó tanto a ellos como a nosotros.
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El coordinador de la implementación del Acuerdo de Paz en Comunes, Pastor Alape, dijo que la relación con el Pacto está bien, ¿está de acuerdo?
Somos aliados en esta estrategia de cambios para nuestro país. Nos entristece lo que pasó, pero no para ponernos a pelear. Hay luchas mucho más grandes que nos corresponden dar entre todos.
Estoy comprometido en esta recta final con varias iniciativas que quisiera dejar al menos discutidas. Pero si las plenarias se convierten en debates políticos, eso será en lo que termine el Congreso. Esto no es nuevo, ocurre cada cuatro años, pero ahora se ha profundizado.
Esperamos que la presidencia del Congreso dé esa oportunidad y se comprometa con la salud de los colombianos. Eso depende de que se reactive la discusión. Ya hubo un primer reclamo para reiniciar el debate. Es difícil por la composición del Congreso, especialmente del Senado, pero hay que hacer el esfuerzo.
Sandra Ramírez Lobo, senadora del partido Comunes. Foto:EL TIEMPO
¿Cómo cree que será este último tramo del período legislativo en el Congreso?
Desafortunadamente, el Congreso no debería inmiscuirse en temas electorales, pero ya vimos un ejemplo reciente en la plenaria, donde se dio un debate de carácter electoral. Eso nos aleja de la esencia de ser congresistas, que es tratar otros temas.
Hay un choque entre visiones políticas distintas, lo que ha llevado a debates que no deberían darse en el Congreso, especialmente cuando se llega a la descalificación personal. Eso habla muy mal de la institución. Incluso en los territorios hay ciudadanos que dicen que les da pereza ver el Congreso por los discursos sin sustento y las descalificaciones.
¿Qué viene para Comunes?
Somos un proyecto político y seguimos como movimiento con una bandera muy importante: el acuerdo de paz. Las comunidades ya reconocen sus beneficios, por ejemplo, quienes han recibido tierras.
En cuanto a mí, voy a continuar estudiando. Habrá tareas dentro del movimiento, pero lo importante es seguir cumpliendo con la palabra empeñada: la verdad, la reconciliación y la construcción de paz. La paz es mucho más que silenciar los fusiles.
Paula Valentina Rodríguez
Redacción Política
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