La izquierda cierra hoy una semana de redistribución de espacios en la casa común en la que Gabriel Rufián abrió las ventanas, Podemos las ha entornado y Sumar apela a reforzar los cimientos para, más, adelante remodelar la fachada. Tres movimientos en apenas unos días que retratan a un espacio en plena reconfiguración, pero que aún está lejos de consensuar unos mínimos para salir al escaparate electoral.
Tras la primera jugada del portavoz de ERC en el Congreso, planteando la necesidad de reordenar el espacio a la izquierda del PSOE, la respuesta de Podemos no se hizo esperar. La formación morada movió ficha, pero en dirección contraria. Cerrando filas y dejando claro que no está dispuesta ni a sacrificar piezas propias en nombre de una estrategia común como la esbozada por Rufián ni a diluir su marca en una operación de concentración de fuerzas como la que exploran los partidos que forman Sumar.
ERC y EH Bildu confirman su asistencia, al igual que exdirigentes como Ada Colau y Alberto Garzón
“Han hecho más cuatro diputadas valientes de Podemos que cinco ministros de Sumar”, resumió ayer la secretaria general morada, Ione Belarra, elevando el tono y anticipándose al cónclave que protagonizarán este mediodía Comuns, Más Madrid, Izquierda Unida y Movimiento Sumar.
Este acto es la otra gran pieza de la semana. Las cuatro formaciones del espacio plurinacional con presencia en el Gobierno presentarán el germen de una nueva coalición que no reniega de Sumar, pero que sí aspira a subsanar los errores cometidos en la acelerada construcción del proyecto tras el inesperado adelanto electoral que Pedro Sánchez decretó en mayo del 2023.
Por parte de Izquierda Unida, intervendrá su coordinador general, por parte de los Comuns, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; por parte de Movimiento Sumar, su coordinadora general, Lara Hernández, y por Más Madrid, la ministra de Sanidad, Mónica García.
No habrá todavía nuevo nombre, ni se desvelarán siglas ni se firmará un manifiesto solemne. “Es más novedoso el interior que el envoltorio”, apoyarán sus promotores, que aseguran que “todo eso llegará a su debido tiempo”. Lo importante hasta ahora, apuntan, era afianzar el forjado. Y esa nueva estructura es “mucho más sólida” al partir de una horizontalidad en la toma de decisiones y una confianza redoblada. Dos déficits que han lastrado al espacio desde el 23-J.
El acto quiere interpelar no solo a la izquierda “plurinacional y transformadora”, sino también a la sociedad civil. Entre los invitados habrá viejos conocidos del espacio como la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau o el exministro de Consumo, Alberto Garzón. Pero también representantes sindicales como Unai Sordo (CC.OO.) y Pepe Álvarez (UGT), y del mundo de la cultura, como el poeta y director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, que simbolizan el puente entre política y ciudadanía.
También asistirán delegaciones de EH Bildu y de ERC, mientras que el BNG ha decidido no participar. Una combinación que refleja tanto la voluntad de sumar complicidades como las reticencias ante una unidad total de siglas.
Quien no estará es Yolanda Díaz. La vicepresidenta segunda ha optado por ceder el foco y aparcar liderazgos en un intento de subrayar que la nueva etapa no pivotará sobre una sola figura, sino sobre los territorios. Es, al mismo tiempo, una rectificación implícita de dinámicas pasadas, cuando el partido matriz de Díaz concentraba la iniciativa política y la representación pública.
Tras meses de repliegue, el espacio ha vuelto a hablar de sí mismo en clave de futuro. Y en política, a veces, el primer síntoma de recuperación es simplemente dejar de resignarse como han hecho unos y otros en las últimas citas electorales.
