Un estudio de la Registraduría sobre la participación electoral en Colombia entre 2014 y 2023 reveló que el tipo de elección determina qué territorios del país se movilizan más a las urnas. De acuerdo con el informe, las ciudades y los departamentos más poblados —con mayor censo electoral— registran una participación más alta en las elecciones presidenciales, mientras que las elecciones al Congreso se movilizan con mayor intensidad a regiones periféricas ya departamentos de la región Caribe.
Según el informe, en las elecciones presidenciales la mayor participación se concentra en territorios urbanos y de alta densidad poblacional como Bogotá, Cundinamarca, Casanare, Boyacá y Santander.con promedios cercanos al 60 por ciento entre 2014 y 2022. En el extremo inferior aparecen San Andrés, Vaupés, La Guajira, Vichada y Guainía, con valores que en todos los casos se mantienen por debajo del 33 por ciento.
Mesas de votacion. Foto:REGISTRADURÍA
En contraste, en las elecciones legislativas los niveles más altos de votación se registran en Sucre y Córdoba, que superan el 60 por ciento, seguidos por Guainía, Atlántico y Vaupéstodos por encima del 55 por ciento. En cambio, los valores más bajos aparecen en Caquetá, con una participación promedio inferior al 40 por ciento, y en un segundo grupo conformado por Antioquia, Valle del Cauca, Putumayo y Bogotá, que se ubican en el rango bajo de los cuarenta.
Un patrón similar se observa en las elecciones de mandatarios locales, donde se registra una concentración clara de los niveles más altos de participación en un grupo reducido de departamentos. Casanare, Sucre y Córdoba encabezan este conjunto, con participaciones promedio superiores al 70 por ciento, seguidos por Boyacá y Nariño, que también se ubican en el tramo alto. Por el contrario, los niveles más bajos de participación local se concentran en el Valle del Cauca y Bogotá, DC, ambos con registros cercanos al 53 por ciento, junto con San Andrés, Antioquia y Risaralda. En este tipo de elección, la brecha entre los departamentos con mayor y menor participación supera los 20 puntos porcentuales.
Coliseo del Pueblo en Cali. Foto:Registraduría Nacional
Camilo Mancera, coordinador del Centro de Estudios sobre Democracia y Asuntos Electorales (CEDAE)explicó que estos patrones permiten plantear varias hipótesis. Según el experto, en las zonas rurales la participación tiende a ser más alta en aquellas elecciones en las que los ciudadanos perciben un mayor contacto o cercanía con los candidatos y los cargos en disputa, como ocurre en el ámbito local. En las zonas urbanas la participación se incrementa en elecciones de alcance nacional, donde existe una mayor preocupación por elegir a las autoridades del nivel macro del poder político.
“Difícilmente las campañas presidenciales hacen viajes a territorios que hacen parte de lo que se denomina la periferia; allí la presencia de las candidaturas es escasa. En ese sentido, cuando se trata de ir a estas elecciones, a estos territorios no les interesa mucho elegir y votar”, sostuvo.
Camilo Alejandro Mancera. Foto:MOE
Mancera agregó que los resultados del estudio muestran que, aunque en algunas zonas persisten dificultades de acceso a los puestos de votación, este no es el factor decisivo para explicar la participación electoral. A su juicio, lo que termina pesando más es la voluntad política de los ciudadanos. “Puede haber dificultades de acceso a puestos de votación, pero participante en elecciones locales. No es solo una variable de accesibilidad, sino de voluntad política”, dijo.
El impacto de la violencia
La autoridad electoral también analizó la relación entre la violencia asociada al conflicto armado, medida a través de niveles de afectación territorial, y la participación electoral en los municipios del país.
Eln. Foto:EFE.
En general, los municipios con mayor intensidad de violencia tienden a registrar niveles más bajos de participación, lo que evidencia una asociación relevante entre conflicto y rezago democrático. Sin embargo, este patrón no es automático. Los datos además revelan que existen territorios con alta afectación por la violencia que mantienen niveles elevados de participación, así como municipios con bajos índices de violencia donde la votación sigue siendo reducida. “Confirma que la violencia influye, pero no determina por sí sola el comportamiento electoral”, apuntó la Registraduría.
La baja participación vinculada a los altos niveles de violencia se concentra en corredores regionales como Arauca, el Pacífico, el suroriente amazónico, subregiones de Antioquia, el sur de Córdoba y Bolívar y el Catatumbo.
JUAN PABLO PENAGOS RAMÍREZ
Redacción Política
