ohriol junqueras Lleva años tratando de convertir a ERC en el relevo de CiU como fuerza hegemónica del catalanismo político y el acuerdo de financiación alcanzado con el Gobierno de pedro sánchez forma parte de esa estrategia. Por eso, aunque Junqueras preferiría que Junts se sumara al pacto, cree que la cifra acordada es lo suficientemente buena como para convencer a los catalanes de que quien defiende ahora mejor sus intereses es Esquerra.
La misma operación se forjó durante el tripartito, culminada por el Govern de José Montilla que acordó en 2009 con José Luis Rodríguez Zapatero. el modelo de financiación ahora vigente. El entonces consejero de Economía, Antoni Castells declaró que le parecía una “criaturada” que ERC pretendía atribuirse el mérito del pacto, que iba a aportar 3.600 millones a la Generalitat, aunque la gran crisis dio al traste con tales previsiones. Esta vez ERC ha llevado las riendas. No gobiernan, pero de la mano del PSC han negociado durante meses con Hacienda.
Durante el proceso ERC y CDC entraron en una espiral competitiva por demostrar cuál de los dos era más independentista y estaba dispuesto a asumir más riesgos por lograr esa meta. Junqueras trató de mantener los dos platillos bailando al mismo tiempo: con una mano pretendía demostrar contención desde la Conselleria d’Economia y buenas relaciones con los agentes económicos, con la otra agitaba el referéndum de independencia del 2017.
Tras el fiasco del proceso Junqueras recuperó la vía pragmática, con los indultos y con la presidencia de la Generalitat para Pere Aragonès con quien fue distanciándose a medida que era evidente que su paso por el Govern no contribuiría a mejorar las perspectivas del partido. Pese a las turbulencias internas, los republicanos se han mantenido en una posición más posibilista que Junts. El encuentro de esta semana en la Moncloa entre Sánchez y Junqueras ha puesto la guinda, ya que rehabilita la figura política del líder de ERC tras su paso por la prisión ya pesar de que su inhabilitación para presentarse de a unas elecciones aún está vigente hasta que se aplique por completo la ley de amnistía. El acuerdo sobre financiación abunda en su estrategia de ocupar el espacio que en su día fue de Convergència.
Sánchez recibió a Junqueras esta semana en la Moncloa
Junts rechaza el acuerdo por insuficiente, como ya hizo CiU en 2009, cuando no gobernaba
Para mostrarse como un partido útil a la sociedad catalana, ERC se presenta como una fuerza pactista con el Estado sin renunciar a su independentismo. Por supuesto, deja atrás la vía unilateral, pero también la de reclamaciones sin salida, que conllevan la frustración de sus electores cuando no se logran cumplir, a costa incluso de ser acusada por Junts de claudicar demasiado. Así, Junqueras reconoce que la dirección de ERC anterior a su regreso a la cúpula vendió un modelo con motivo de la investidura de Salvador Illa que no es del todo el acordado finalmente.
No se trata de un concierto económico con un cupo por los servicios que presta el Estado en la comunidad. Catalunya no sale del régimen común por más negociación bilateral que haya existido, como la hubo también entre José María Aznar y CiU. Los republicanos sabían que el concierto es inviable, que ningún gobierno central va a conceder el sistema de cupo que existe en Euskadi. Con las palabras han jugado todos. lo hizo Artur Mas cuando hablaba de un “pacto fiscal al estilo de los vascos” o los republicanos cuando reclamaban la “financiación singular”.
Pero si la Generalitat de Illa logra ingresar los casi 4.700 millones que supondría el sistema significa que dispondrá de un 12% más de la capacidad presupuestaria real. Y ese logro sería atribuible a ERC, ya que el PSC por sí solo no lo habría conseguido. Illa y Junqueras interpretan que es ésa la demanda actual de la sociedad catalana después del período del proceso pero Junts no se sitúa en esa tesis, aunque de momento Carlos Puigdemont se ha mostrado muy prudente al respecto.
Como siempre, el acuerdo es denostado por el partido que no gobierna. No solo por Junts, también el PP ha recuperado los argumentos del agravio y el supuesto privilegio para Catalunya. el ex ministro Cristóbal Montoro solía decir que el melón de la financiación solo podía abrirse cuando había dinero en la caja para repartir… y aún así resultaba un debate desagradable. En esta ocasión, los socialistas y ERC han acordado una maniobra derivada de la condición de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero como candidata a la Junta de Andalucía, pero que de rebote conlleva un trasfondo político. Las dos comunidades más beneficiadas son Andalucía y Cataluña. La primera es receptora de solidaridad, y la segunda, de las que aportan al sistema. Y ambas representan más de un tercio de la población española. Los socialistas van a explotar esa posición de Andalucía, que recibiría 4.800 millones más, frente al PP.
El PSOE recurre a Andalucía como contrapeso a Cataluña: juntas son un tercio de la población
Mientras ERC ejerce de CiU, Junts actúa como la vieja ERC anterior al tripartito. Los de Puigdemont han logrado el apoyo de la patronal Foment del Treball, cuyo presidente, Josep Sánchez-Llibre ha considerado el acuerdo “insuficiente”. Pero el resto de organizaciones empresariales y sindicales no lo ven en absoluto con malos ojos. El voto de Junts es necesario para aprobar el nuevo modelo de financiación. Para ERC, si Puigdemont decide tumbarlo, tendrá que asumir un coste. Igual opina el PSOE respecto del PP, puesto que es la primera vez que se pone a disposición de las autonomías un aumento de recursos de 21.000 millones.
En 2009 CiU rechazó el pacto de financiación, aunque en la votación los diputados se equivocaron y pulsaron el botón del sí. Junts está en el no, pero también rechazó la quita de la deuda acordada entre Sánchez y ERC hasta que llegó la votación y dio su visto bueno. Pasarán algunos meses hasta su validación en el Congreso y para entonces Puigdemont podría captar la opinión de los catalanes de primera mano. El dilema vuelve a dirimirse entre quienes creen que no se pasó por el proceso para volver a “ peix al cala ” o quienes creen que son tiempos de aplicar el viejo adagio: “toma el dinero y corre”.
