Vox está en marcha para intentar lograr acuerdos para formar gobiernos de coalición con el PP en Extremadura, Aragón y Castilla y León antes de que se celebren las elecciones andaluzas, que se perfilan a partir de finales de mayo. La formación de Santiago Abascal quiere llegar a la convocatoria en Andalucía habiendo demostrado tanto su compromiso de asumir responsabilidades de gobierno como su capacidad de condicionar y dejar huella en las carpetas políticas que consideran fundamentales.
Después de las sucesivas campañas electorales en las que el PP ha exhibido como argumento la salida del partido de extrema derecha de los ejecutivos autonómicos –en julio del 2024, y al mostrarse en contra de la acogida de menores no acompañados– y criticando su “desinterés en asumir responsabilidades de gobierno” en alusión también a las negociaciones en Extremadura y Aragón, Vox quiere virar su estrategia. Desde la formación se admite que este escenario puede haber pasado factura en la desaceleración del crecimiento electoral en Castilla y León. Por ello, el objetivo es llegar a la cita fundamental en Andalucía con un cambio de rumbo definido.
Las conversaciones en Extremadura están avanzadas, según se indica desde Vox, y la semana que viene se pretende que las negociaciones en Aragón y Castilla y León comiencen a abordar la letra pequeña de los posibles acuerdos con el PP. Un equilibrio complejo ya que ambas formaciones buscan llegar con las mejores bazas estratégicas a las próximas generales.
El pasado lunes, tras la celebración de las elecciones en Castilla y León, Abascal ya señalaba su intención de formar gobiernos de coalición si se logra un pacto programático. El secretario general, Ignacio Garriga, situaba los grandes ejes de acuerdo en las políticas que afectan al campo, las rebajas fiscales, el control de la inmigración y la vivienda.
