La temporada de lluvias en quito cambia la forma de vestir y obliga a buscar soluciones prácticas.
Con algunas prendas que ya están en casa, es posible mantenerse seco y abrigado sin gastar dinero.
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Bufandas que hacen más de una función
Las bufandas y fulares grandes son aliados clave en días lluviosos.
Una bufanda gruesa puede cubrir el cuello y proteger parte del rostro del frío.
También funciona como chal improvisado sobre los hombros. En algunos casos, incluso puede servir como una capa extra sobre la ropa.
Además de abrir, aporta estilo. Un estampado puede transformar un look básico sin esfuerzo.
Gorros y sombreros para mantener el calor.
Cubrir la cabeza ayuda a conservar el calor corporal. Un gorro de lana, una boina o un sombrero que ya tengas cumple esa función.
Estos accesorios protegen del frío y de la humedad.

También evitan que el cabello se moje por completo.
Son fáciles de combinar y no requieren inversión adicional. Basta con elegir el que esté guardado en casa.

Guantes y calcetines que no fallan
Las manos y los pies son zonas sensibles al frío. Usar guantes de lana o incluso de conducir mantiene las manos secas.

Los calcetines gruesos o térmicos Ayuda a conservar el calor dentro del calzado. Son esenciales en días lluviosos.
Aunque no siempre se usan, cumplen una función clave en invierno. Vale la pena recuperarlos del cajón.

Cómo crear capas usando lo que ya tienes
Vestirse por capas ayuda a aislar el frío y la humedad.
Una camiseta térmica o de poliéster funciona como primera capa.
Encima, una sudadera con capucha, un suéter de lana o un forro polar aportan abrigo.

Estas prendas permiten adaptarse a cambios de temperatura.
Como capa exterior, una chaqueta, rompevientos o incluso un poncho improvisado protegido del viento y la lluvia.

Vestidos de verano que también funcionan en invierno.
Los vestidos no tienen que quedarse guardados en época de frío. Estafa capas adecuadaspueden usarse sin problema.
Un vestido lencero o vaporoso funciona bien con un suéter de cuello alto debajo. Así se mantiene el calor sin perder comodidad.

Las medias o leggings con forro polar ayudan a proteger las piernas. Incluso las que casi no se usan pueden ser útiles.
Un abrigo largo o sudadera gruesa completa el conjunto. Botines o zapatos con suela gruesa aíslan la humedad del suelo.

Pequeños ajustes que marcan la diferencia.
Cambiar jeans anchos por pantalones más ajustados ayuda a bloquear el viento. También mejora el equilibrio del look.

Evitar el algodón en días de lluvia es clave. La lana y el forro polar absorben menos humedad y abren más.
Reutilizar prendas y jugar con capas permite afrontar el invierno con lo que ya se tiene en casa.
