A los niños en la calle ¿Quién los cuida?
Supuestamente el Gobierno para eso tiene organismos dedicados al cuidado de los mismos. Más, las estadísticas, según UNICEF no nos dejan de sorprender. Por ejemplo, el 27% sufre desnutrición infantil. 870 000 crecen bajo amenazas y castigos físicos. 252 000 niñas, niños y adolescentes no estudian o no son parte del sistema educativo. 80% de los niños indígenas no tienen agua, saneamiento e higiene al mismo tiempo y lo más dramático y repugnante, 1 de cada 2 niños menores de 5 años, son maltratados física o psicológicamente, 271 niñas, niños y adolescentes han muerto por homicidios intencionales.
Cifras que nos debemos preocuparnos a todos y muy especial al gobierno central, organismos seccionales, a las organizaciones indígenas, afroamericana, especialmente. Pero todo debe venir desde adentro mismo, del entorno familiar y social. Deben siempre estar dando ejemplo de formación, de comportamiento y de respeto ganado con dedicación y cariño.
UNICEF está presente en Ecuador desde 1973 ayudando a las instituciones estatales y organizaciones de la sociedad civil para proteger los derechos de los niños. El objetivo debe ser que cada niño y niña, en todos los rincones del país, tengan las mismas oportunidades para alcanzar una vida plena y feliz. El Estado cuenta con un Ministerio de Bienestar Social pero ni así ha podido suplir, no se diga erradicar este mal social.
Creciendo sin violencia.- Equidad para la niñez buscando que los niños, las niñas y adolescentes crezcan libres de violencia, maltrato, explotación, abuso o negligencia. Previniendo el embarazo de madres adolescentes, como consecuencia del abuso sexual. Que tengan salud, se alimenten adecuadamente, accedan a agua limpia ya una educación de calidad con los mismos estándares que lo tiene quienes estudian en las escuelas particulares o privadas.
En el país existen grupos e instituciones altruistas dedicados a apoyar a personas de escasos recursos económicos, discapacitados, personas abandonadas, niñas abusadas sexualmente, personas de la tercera edad que dada la ingratitud de sus familiares se debate entre sus dolores, sus males y su deterioro físico y, viven deambulando por las calles en medio del calor, el sol o la lluvia, personas drogadictas, niños de la calle, pordioseros, madres abandonadas con niños en brazos, etc.
Por otro lado, los grupos sociales, para que tengan una legalidad jurídica y derecho a la asignación de partida de parte del gobierno de turno, deben constituirse en un organismo con calidad jurídico-social ya sea Fundación o Comités de Servicios Sociales, sin fines de lucro y su trabajo sin remuneración alguna. Reconocer esta labor nos permitirá mantener prendida la vela de la entrega generosa, del esfuerzo y de la esperanza por servir al más necesitado.
De esta forma se valoriza la labor del voluntariado, su desinteresada dedicación, esfuerzo y hasta la entrega de recursos. Si el gobierno califica y determina su valoración social, debe establecer un aporte en base al servicio o al volumen o para mejorar la calidad del servicio y la ampliación de los mismos. Sin que eso quiera decir que estos organismos, no deben presentar los respectivos soportes del movimiento económico y del uso de los recursos con las respectivas auditorias que se tenga que hacer, para el buen manejo, no solo, de los aportes del estado sino de la eficiencia del servicio que se presta.
El servicio social seria reconocido como, una labor altruista que permitirá justicia social. He igualmente seria la forma de aportar para que no vivan solo de las donaciones, aportes, ayudas de las personas altruistas y de buenos sentimientos Reconocerá la gran labor que este sector de la sociedad cumple como una expresión de amor a Dios ya los Hombres. Personas que cada día se sacrifican, en diferentes ámbitos, por hacer de su trabajo ese sentimiento de amor al prójimo, sin esperar recompensa alguna y sin cansancio; por el contrario, la satisfacción al acabar el día, de haber dado de comer, de vestir, cuidar al anciano, al enfermo, al minusválido o desvalido y poner un granito de arena en su difícil situación de vida, eso, es a su vez, el maná que alimenta su espíritu y lo llena de paz interior.
Invito a las autoridades ya la Primera Dama a tomar esta iniciativa que permita aportar y reconocer la labor que por muchos años lo han vendido haciendo estos grupos de voluntarias y personas de buen corazón que se da tiempo por servir a los que menos tienen o que viven en la extrema pobreza y en el abandono.
Lionel Efraín Romero Reyes
