Una multitud se congregó ayer para despedir a 165 niñas, maestros y padres que murieron el sábado en un ataque a una escuela infantil en Minab, en el sur de Irán, durante la ofensiva de Israel y Estados Unidos contra el país persa.
El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, pidió una investigación “rápida, imparcial y exhaustiva” del ataque a la escuela, registrando que los ataques dirigidos contra civiles o bienes de carácter civil, así como los indiscriminados, “pueden equivaler a crímenes de guerra”.
El funeral y la ceremonia de entierro de las víctimas fatales del ataque comenzaron temprano en la plaza de los Mártires de la ciudad de Minab. Miles de personas participaron del acto entre llantos, con fotos de las niñas y cargando los féretros de madera cubiertos de banderas de Irán que fueron enterrados en más de un centenar de tumbas, excavadas en una amplia zona del cementerio de esa localidad.
Los hombres ondeaban la bandera de la República Islámica, en su mayoría separados de las mujeres, ataviadas con chadores negros. Desde un escenario, una mujer que dijo ser la madre de “Atena” levantó una imagen impresa de retratos que llamó “un documento de los crímenes estadounidenses”. La multitud estalló en cánticos contra las políticas de Estados Unidos e Israel y gritó: “No a la rendición”.
