La relación entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara muestra un deterioro cada vez más evidente que no solo se expresa en cruces públicos y silencios políticos, sino que comienza a tener efectos directos sobre la gestión gubernamental y la institucionalidad del país.
Los analistas advierten que esta fractura en la cúpula del poder, combinada con una débil estrategia comunicacional, está generando desorientación ciudadana y desgaste prematuro del Ejecutivo.
A dos semanas de que el Gobierno cumplió los simbólicos 100 días de gestión, politólogos y analistas coincidieron en que la improvisación, la desinformación y la descoordinación interna marcan el inicio del mandato de Paz.
Marcelo Arequipa y José Orlando Peralta expusieron estas observaciones durante el panel Hagamos Democracia de la red ERBOL, donde alertaron que la ausencia de una política comunicacional clara ha agravado los conflictos políticos internos y externos.
Según Arequipa, la emisión del Decreto Supremo 5503 y su posterior abrogación evidenciaron la falta de operadores políticos eficaces y una lectura errónea de la promoción de fuerzas con organizaciones sociales, comités cívicos y juntas vecinales, a las que calificó como una “institucionalidad informal” con vocación de poder. A ello se sumaron vacíos informativos en temas sensibles como la firma digital, los créditos internacionales y promesas electorales como el “capitalismo para todos”.
Peralta, por su parte, sostuvo que el Gobierno carece de una voz efectiva que traduzca las decisiones políticas en mensajes comprensibles para la población. “La famosa comunicación gubernamental no está funcionando”, afirmó, al cuestionar el rol de la Vocería Presidencial y comparar la situación actual con etapas iniciales del gobierno de Evo Morales, cuando —dijo— existía mayor claridad y disciplina comunicacional, según ERBOL.
Este contexto coincide con la escalada del conflicto entre Paz y Lara. En los últimos días, el vicepresidente dio por cerrada públicamente su intención de limar asperezas con el mandatario, al anunciar que dejará de nombrarlo en sus intervenciones públicas, aunque mantuvo abierta la posibilidad de diálogo. “La señal que le estamos dando al país no es la adecuada”, advirtió Lara, según reportes de Urgente.bo y Oxígeno.bo.
Lara cuestionó además que el presidente haya gobernado a distancia durante su viaje a Panamá, sin transferir el mando, lo que reavivó el debate sobre la sucesión constitucional.
OBSERVA Desde el Ejecutivo, el viceministro de Coordinación Legislativa, Wilson Santamaría, observó “falta de coherencia” en la conducta del vicepresidente, de acuerdo con un informe de Unitel.
La controversia escaló con las críticas del expresidente y excandidato Jorge “Tuto” Quiroga, quien recordó que la sucesión constitucional es “ipso facto” cuando el presidente salió del país y cuestionó el decreto que habilita a paz a gobernar desde el exterior. Quiroga, citado por DTV, advirtió que ese principio fue clave para la reconstrucción institucional en 2019.
Para Arequipa, el conflicto de fondo no es jurídico, sino político, y cuando los desacuerdos se trasladan a ese terreno, sus consecuencias se vuelven imprevisibles. En ese escenario, los analistas coinciden en que la ruptura entre el presidente y su vicepresidente, sumada a la debilidad comunicacional del Gobierno, termina perjudicando al país, erosionando la credibilidad de la gestión y profundizando la incertidumbre política en una etapa clave del inicio gubernamental.
