En el quinto día de guerra entre los frentes de Estados Unidos e Israel contra Irán, las fuerzas militares norteamericanas hundieron un buque del rival frente a la costa de Sri Lanka, operación que no se daba desde la Segunda Guerra Mundial y que se cobró al menos 87 vidas.
La embarcación que naufragó en el Océano Índico era el buque “Insignia”. Así lo ha confirmado el secretario de Defensa norteamericano, Pete Hegseth, desde el Pentágono.
A bordo iban unos 140 tripulantes. Treinta y dos de ellos fueron rescatados con vida y trasladados a un nosocomio situado al sur de Sri Lanka.
“Cuando recibimos la señal de socorro y nuestros buques de guerra se dirigieron al lugar del incidente, solo vimos unos pocos botes salvavidas. No había ningún barco iraní a la vista. Se había hundido”, ha señalado un portavoz de la Armada esrilanquesa.
Hegseth, funcionario del gobierno de Donald Trump, ha celebrado el naufragio de la embarcación rival, en el entendido de que es el “primer hundimiento de un buque enemigo con un torpedo desde la Segunda Guerra Mundial”.
Tal como lo ha advertido el republicano Trump en los pasados días, vaticinando mayores ofensivas, Hegseth anticipó que “se avecinan más y mayores oleadas” de bombardeos contra Irán.
Israel tampoco cesará los ataques en Teherán, capitán iraní. “Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han iniciado una nueva oleada de ataques contra infraestructura militar del régimen iraní en Teherán”, comunicó oficialmente el ejército de ese país.
A raíz del caos y la amenaza latente, al menos 100.000 personas han tenido que abandonar Teherán solamente en los dos primeros días de guerra en el Medio Oriente, conforme al cálculo estimado por la Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR.
Mientras tanto, en el Líbano, unos 58.000 recurrieron a alojamientos colectivos.
Por su lado, el Hezbolá parece estar decidido a no claudicar. Su líder, Naim Qassem, aseguró que la agrupación aliada a Irán no se rendirá
“Nuestra opción es enfrentarlos hasta el máximo sacrificio, hasta el límite, y no nos rendiremos”, lanzó, citado por la BBC.
PLAN PARA MATAR A TRUMP
El gobierno estadounidense sujetó los fundamentos de su ofensiva militar contra Irán argumentando que existía un supuesto “complot” para asesinar a Trump.
“El líder de la unidad que intentó matar al presidente Trump ha sido encontrado y asesinado. Irán intentó matar al presidente Trump y el presidente Trump se salió con la suya”, analizó, en rueda de prensa, Hegseth.
Esto, tras el anuncio del ejército norteamericano respecto al aniquilamiento de un funcionario iraní que habría comandado una unidad para llevar a cabo, presuntamente, el plan para acabar con Trump.
WASHINGTON CONTRA MADRID
El fuego cruzado entre los gobiernos de Estados Unidos y España se ha agudizado en las últimas horas, luego de que desde la Casa Blanca afirmaron que las autoridades españolas habían aceptado “colaborar” con las operaciones militares estadounidenses y que, más tarde, desde el Ejecutivo de España desmintieran dicha información.
Primero, en rueda de prensa, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se sorprendió al expresar: “España se ha mostrado de acuerdo en cooperar militarmente en las últimas horas”. La noticia carecía de mayores detalles.
Lo cierto es que poco resistió la efervescencia de quienes esperaban que España permitiera a Estados Unidos el uso de sus bases militares para reforzar sus ataques contra Irán, pues la desmentida emergió desde el despacho del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares.
La autoridad negó “tajantemente” la veracidad de las palabras de Leavitt, reafirmando, de ese modo, la postura del presidente Pedro Sánchez de decirle “no a la guerra”.
“Lo desmiento tajantemente. La posición del Gobierno de España sobre la guerra en Oriente Medio, los bombardeos en Irán y sobre el uso de nuestras bases no ha cambiado ni una coma”, dijo Albares, en contacto con la Cadena Ser.
La polémica está servida. A Trump no le gustó la negativa de España de no permitirle el uso de dos bases militares para sus ofensivas, razón por la que el magnate amenazó con cortar toda relación comercial con ese país, pues lo considera “terrible”.
Sánchez, en su turno, ratificó ayer en la mañana su posición de decirle “no” a la guerra, asumiendo los costes de su decisión.
