La administración encargada de Venezuela, encabezada por Delcy Rodríguez, ha comenzado a materializar los primeros acuerdos con el gobierno de Donald Trump.
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Bajo una estrategia que la diplomacia estadounidense define como de “máxima cooperación”el deshielo de activos venezolanos en el exterior parece ya ser un hecho, aunque bajo la sombra de una nueva acción estadounidense, como la del 3 de enero, que terminó con la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Este martes, a través de la señal de VTV, Delcy Rodríguez anunció el desbloqueo de fondos venezolanos retenidos en Estados Unidos. Según Rodríguez, estos recursos ya han sido destinados a la compra de equipos médicos en territorio norteamericano para dotar a la red hospitalaria venezolana.
Rodríguez enfatizó la existencia de “canales de comunicación de respeto” con el presidente Donald Trump y el secretario de Estado, Marco Rubio, marcando una distancia pragmática respecto a la retórica de la gestión anterior.
El Secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio. Foto: Mark Schiefelbein/AFP
“A partir del 3 de enero del presente año, hemos planteado que nuestras diferencias y que nuestras divergencias sean resultados a través del diálogo diplomático, de la conversación política entre autoridades de un país y de otro país”afirmó.
Pero, mientras dice eso, también declara que su gobierno no acepta “órdenes externos”. Ante ello, Trump aseguró que no la había escuchado decir eso.
“Bueno, no sé exactamente qué está pasando allí, pero no él escuchó eso en absoluto. Tenemos una muy buena relación”, añadió Trump a la prensa en los jardines de la Casa Blanca.
Por otro lado, Rubio sostiene que la interna es “plenamente consciente del destino de Maduro” y que actúa movida por su propio interés de supervivencia política.
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El escenario actual sugiere una relación bipolar, en la que el desafío público de Rodríguez —mantener a los chavistas contentos y hacerles creer que sigue la línea antiimperialista de Hugo Chávez y Maduro— se cruza con acuerdos privados de gran envergadura con EE. UU. UU., mientras Washington vigila de cerca cada paso de la transición en Venezuela.
“Estamos preparados para usar la fuerza a fin de garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan”reza parte de la comparecencia que Rubio hará este miércoles ante el Senado para explicar la política de su país sobre Venezuela.
Se espera que en esta jornada entregue detalles del operativo que condujo a la detención de Maduro y de los próximos pasos del gobierno Trump en ese país.
Delcy Rodríguez en la Asamblea Nacional. Foto: cortesia
“Supervisaremos de cerca el desempeño de las autoridades internas a medida que cooperen con nuestro plan por etapas para restablecer la estabilidad en Venezuela. Que no haya duda: como ha declarado el presidente, estamos preparados para usar la fuerza a fin de garantizar la máxima cooperación si otros métodos fracasan”consta el texto publicado.
Los informes estadounidenses detallan la disposición de Rodríguez a cooperar, incluyendo concesiones estratégicas de alto impacto, como la apertura energética a través de la reforma parcial de la Ley de Hidrocarburos, la cual daría acceso al sector privado y extranjero, con una menor participación estatal.
Otra de las exigencias a Caracas ha sido el fin del suministro de crudo subsidiado al régimen cubano. De hecho, Trump dijo que esto está asfixiando a La Habana.
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Además del tema petrolero, Washington ha pedido al chavismo ejecutar medidas como la liberación de presos políticos, que, si bien ha sido lenta, ha excarcelado a unas 266 personas, según cifras de la ONG Foro Penal. Aunque el ministro del Interior, Diosdado Cabello, asegura que son más de 800.
Para algunos analistas, todo este escenario es un “escalamiento explícito de coerción externa como seguro de cumplimiento”, es decir, la amenaza de EE. UU. un cambio de la cooperación del chavismo.
