La tensión política en Irán volvió a escalar este domingo 18 de enero en un escenario marcado por protestas, restricciones a las comunicaciones y fuertes mensajes desde el poder. El control de la información se convirtió en un eje central de la crisis, mientras el Gobierno iraní enfrenta cuestionamientos internos y presión internacional.
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En ese contexto, los medios estatales quedaron en el centro de un episodio inusual que evidenció las fisuras del sistema de seguridad digital del régimen.
Hackeo interrumpe la señal de la TV estatal
Varios canales de la televisión estatal iraní transmitidos a través del satélite Badr sufrieron un hackeo este domingo. Durante la interrupción, las pantallas mostraron imágenes de protestas en distintas ciudades del país, según publicó el portal de noticias Infobae.
Además, los atacantes difundieron mensajes del expríncipe heredero Reza Pahlavi. Desde el exilio, Pahlavi llamó a la población a sumarse a las manifestaciones y pidió a las fuerzas militares que se alineen con los manifestantes.
La televisión estatal utiliza el satélite Badr para emitir señales provinciales a nivel nacional. Hasta el momento, las autoridades no informan quién ejecutó el ataque ni cuánto tiempo duró la intrusión.
Despido por no bloquear internet
El hackeo coincidió con medidas internas para reforzar el control digital. Este domingo, el Gobierno destituyó a Alireza Rafiei, director ejecutivo de Irancell, el segundo mayor operador de telefonía móvil.
Según la agencia Fars, la decisión respondió a su negativa a cumplir la orden de bloquear el acceso a internet durante la crisis actual. Irancell, fundada en 2005, asegura contar con 70 millones de suscriptores.
El pasado 8 de enero, las autoridades suspendieron de forma abrupta las comunicaciones en gran parte del país. Desde entonces, el acceso a internet resultó limitado o inexistente para millones de personas.
Restablecimiento parcial de la red
Este domingo comenzó a levantarse de manera parcial algunas restricciones. Periodistas de AFP lograron conectarse a internet desde Teherán, aunque la mayoría de proveedores seguían bloqueados.
La televisión estatal informó que Google volvió a estar disponible en líneas móviles y proveedores de internet. Sin embargo, el régimen mantiene activa una intranet nacional que permite solo servicios locales, como banca, transporte y medios estatales.
Las llamadas internacionales se habilitaron días atrás y los mensajes de texto regresaron de forma gradual. Aún así, el control sobre las comunicaciones sigue vigente.
Advertencia desde el poder
En paralelo, el presidente iraní Masud Pezeshkian lanzó una advertencia directa. Aseguró que cualquier ataque contra el líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, será considerado una declaración de guerra.
El mensaje llegó tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien sugirió la necesidad de un nuevo liderazgo en Irán.
Balance de víctimas y tensión interna
Un funcionario iraní confirmó a Reuters que las autoridades verificaron al menos 5.000 muertes durante las protestas, incluidas unas 500 de miembros de las fuerzas de seguridad. Según la fuente, los enfrentamientos más graves se concentraron en zonas kurdas del noroeste.
En contraste, la organización HRANA reportó más de 3.300 muertos confirmados y más de 24.000 detenciones, con miles de casos aún bajo revisión.
Mientras el régimen acusa a actores externos de fomentar los disturbios, el hackeo a la televisión estatal expuso un nuevo frente de vulnerabilidad en medio de una de las crisis más profundas que enfrenta Irán en años.
