El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, aseveró que el primer reporte oficial sobre el caso “maletas” llegó a su despacho recién entre 10 y 12 días después del arribo del vuelo chárter con 31 maletas al aeropuerto de Viru Viru, ocurrido el 29 de noviembre.
Según explicó, el informe provino de Inteligencia, que detectó irregularidades como que las maletas no fueron retiradas inmediatamente tras el aterrizaje y que el equipaje no pasó por dos controles de escáner.
“Se vio un tema de sospechabilidad y, a los días de que este vuelo aterriza, llega la primera parte de Inteligencia al ministerio, a los 10 o 12 días que aterrizó el avión. Entonces, se ordena que se proceda o que sigan las investigaciones”, informó Oviedo en el programa La Mañana en Directo por ERBOL.
El ministro reconoció que lo ideal hubiera sido operar antes sobre este caso, pero señaló que las órdenes se emiten en el momento cuando se recibe la información.
Por su parte, el fiscal general del Estado, Roger Mariaca, informó que el Ministerio Público se enteró del caso el 19 de enero y, aludiendo al Gobierno, resaltó que es importante la coordinación de información entre autoridades.
“Hubiera sido también importante si se tenía dicha información en su momento poder aprehender a esas personas en flagrancia. Hoy los tuviéramos a todos, lo tenemos casi a todos, solo falta el señor Giuliano y quizás el caso hubiera sido esclarecido en 24 o 48 horas y hubiéramos sabido que tendrían esas maletas”, reclamó Mariaca en rueda de prensa.
En tanto, según Oviedo, habría evidencias de que las maletas habrían evadido “no un escáner, dos escáner”, por lo que indicó que corresponde esperar los resultados de las declaraciones e investigaciones en curso.
Respecto al rol de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN), la autoridad sostuvo que, de acuerdo con el informe recibido por su despacho, se realizó una revisión con bastones en las maletas, pero “no detecton nada”.
Añadió que esto pudo ocurrir porque el equipaje “venía forrado” con un material plástico duro, lo que habría dificultado percibir olores asociados a sustancias controladas, y precisó que para abrirlas se requería un requerimiento fiscal.
