Irán, Nicaragua y Cuba, tres de los principales aliados internacionales del régimen de Nicolás Maduro cerraron filas este viernes para condenar la incautación del petrolero Skipper por parte de Estados Unidos en aguas cercanas a Venezuela, una acción que consideran parte de una estrategia de hostigamiento político, militar y económico.
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El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Baghaei, calificó el decomiso como “piratería estatal”, asegurando que se trata de un acto “absolutamente ilegal” que viola normas básicas del derecho internacional.
Según Baghaei, “invocar leyes internas estadounidenses y sanciones ilegales no puede justificar ni cambiar la naturaleza ilegal de este robo armado en el mar”, en referencia a la participación de la Marina de Estados Unidos en la operación.
Captura del petrolero “Skipper”, que navegaba desde Venezuela, hecha por EE. UU. UU. Foto:@jmscaronte/X
El diplomático añadió en un comunicado que la confiscación de embarcaciones comerciales pertenecientes a terceros países constituye “un desprecio” por los principios que rigen la navegación internacional y advirtió que este tipo de precedentes puede tener graves consecuencias para la paz, la seguridad y el comercio.
La reacción iraní se produce en un contexto de creciente cooperación entre Teherán y Caracas. De hecho, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, conversó recientemente con Maduro para reiterar su apoyo frente a lo que calificó como “provocaciones hostiles” de Washington.
La incautación del Skipper, antiguamente vinculada al transporte de crudo iraní bajo sanciones, se interpreta en Teherán como una continuación de la política de presión estadounidense contra ambos países.
Incautación de petrolero venezolano por Estados Unidos Foto:Redes Sociales
En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo también se arremetió con fuerza contra la operación estadounidense. Murillo, en declaraciones a medios oficiales, calificó el operativo como un “asalto y confiscación ilegal” del buque y afirmó que Managua se pronunció de inmediato, junto a los demás miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), compuesta por 10 países, para rechazar el hecho.
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Señaló que La acción de Washington constituye una agresión no solo contra Venezuela. “Queremos ratificar nuestra hermandad, solidaridad permanente con la República Bolivariana de Venezuela”, afirmó, vinculando el episodio con el legado de Simón Bolívar y con los ideales antiimperialistas de figuras históricas como Augusto Sandino.
Para Nicaragua, la operación estadounidense se enmarca en el creciente despliegue aeronaval de Washington en el Caribe desde agosto, una presencia que tanto Managua como Caracas consideran una “amenaza” y un intento de intimidación regional.
Flota petrolera de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) Foto:Marina PDV – El Nacional
Por su parte, Cuba expresó una condena igualmente enfática, advirtiendo que la incautación del petrolero tendrá un “impacto directo” en la isla, que enfrenta desde hace años una severa crisis energética.
En un comunicado, la cancillería cubana aseguró que la acción refuerza la “guerra económica” que Washington mantiene contra La Habana y recordó que durante el primer mandato de Donald Trump se persiguió de forma sistemática a las embarcaciones que transportaban petróleo venezolano hacia Cuba.
En el comunicado, la cancillería recordó que durante el primer mandato de Trump (2017-2021) “se adoptaron medidas para obstaculizar el libre comercio de los recursos petroleros venezolanos y se persiguió a los barcos que transportaban combustible” a la isla.
Esa “situación persiste y se agrava ahora con el uso de la fuerza militar para intentar imponer su dominio sobre Nuestra América”, añadió la nota.
“Estas acciones repercuten negativamente en Cuba y recrudecen la política de máxima presión y asfixia económica de los Estados Unidos, con un impacto directo en el sistema energético nacional y, por consiguiente, en la vida diaria de nuestro pueblo”, apuntó.
Petrolero incautado por Estados Unidos frente a las costas de Venezuela. Foto:EFE
Los tres países coincidieron en presentar el decomiso del Skipper, que transportaba más de un millón de barriles de petróleo venezolano, como una nueva escalada estadounidense, en un momento en que Washington intensifica su presencia militar en el Caribe y multiplica las acciones de presión sobre el eje bolivariano.
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Según Los New York Times, el petrolero, que navegaba con bandera falsa, fue incautado por orden de un juez estadounidense por sus vínculos previos con el contrabando de petróleo iraní, sancionado por Washington, aunque en esta ocasión transportaba crudo venezolano.
El petrolero confiscado por Estados Unidos tenía falsamente una bandera de Guyana, país vecino a Venezuela que ha dado su respaldo al despliegue militar estadounidense en el Caribe.
*con información de EFE
