Irán reaccionó con furia y graves amenazas al ultimátum. lanzado el sábado por la noche por el presidente Donald Trump que exigió que en 48 horas el régimen libere el tránsito en el estrecho estratégico de Ormuz, la pieza clave de la guerra en Oriente Medio y el telón de Aquiles de la ofensiva occidental debido al impacto que produce en la economía mundial.
El presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf, advirtió que están dispuestos a “destruir de forma irreversible” infraestructuras vitales en toda la región del Golfo en caso de que Estados Unidos e Israel ataquen las centrales energéticas del país.
La intimación de Trump afirma que de no cumplirse su demanda, EE.UU. bombardearía la totalidad de los sistemas de energía del país persa. “Destruiremos varias centrales energéticas. ¡Empezando con la más grande!”escribió en su red social. No indicó los blancos, pero se descuenta que apunta a los grandes yacimientos de gas o las instalaciones petroleras en la isla de Kharg, las plantas de energía eléctrica e improbablemente las usinas nucleares.
Ghalibaf sostuvo que Irán está listo para un contraataque que apunte a las infraestructuras vitales, las instalaciones energéticas y petroleras de toda la región. “Serán considerados objetivos legítimos”sostuvo. Advirtió además que, como efecto inevitable de esta escalada, se disparará el precio del petróleo que el viernes cerró en un promedio de 110 dólares el barril. Cotizaba en torno a poco menos de 80 dólares antes de la guerra. Una alza continuada del crudo, según los economistas y el FMI, provocará una recesión global, con caída del crecimiento del PBI mundial de medio punto y la inflación crecerá un punto y medio.
Las amenazas del régimen persa incluyen además la cancelación total del tránsito en Ormuz siempre en caso de que Trump cumpla su advertencia. “El estrecho de Ormuz estará completamente cerrado y no se reabrirá hasta que nuestras centrales energéticas destruidas sean reconstruidas”, afirmó Ebrahim Zolfagari, portavoz del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, que coordina a las Fuerzas Armadas iraníes.
Ese paso, por el cual normalmente transita el 20 por ciento del crudo. que consume el mundo, la misma cantidad de gas licuado y cerca de 35% de los fertilizantes, esta abierta por el momento solo para los aliados de Irán, especialmente China, Rusia y adicionalmente la India que en conjunto integran el grupo BRIC’s del llamado “sur global” que orienta Beijing. Agregaron que en el plan de ataques se incluirá además de las plantas energéticas, las de desalinización e infraestructuras de tecnologías de la información vinculadas a Estados Unidos e Israel en la región.
No está claro si Trump lanzó su ultimátum a sabiendas de que los iraníes lo rechazarían. El diplomático y politólogo israelí, Eran Etzion, comentó en las redes que la cuestión deja en un grave encierro al presidente norteamericano. Llevar adelante el ultimátum “incendiará el Golfo y creará una crisis histórica sin precedentes en el mercado energético mundial y en la economía global”. La alternativa de no implementarlo, en tanto “presentaría a Trump, no por primera vez, sin poder de negociación y cuyas palabras no deben tomarse en serio”.
Entre tanto Egipto y Qatar informaron a Washington e Israel de que Irán aceptaría negociar, pero en condiciones muy rígidas, enunciadas en las últimas horas por Tasnim, la agencia vinculada a los Guardianes de la Revolución: la garantía de que el conflicto no se repetirá; el cierre de las bases militares estadounidenses en la región; el pago de una indemnización a Irán; el fin de la guerra contra todos los grupos regionales afiliados a Irán; la implementación de un nuevo régimen jurídico para el Estrecho de Ormuz; y el enjuiciamiento penal y la extradición de los operadores de medios antiiraníes.
Por su parte, Trump quiere que Irán se comprometa en seis puntos: ningún programa misilístico durante cinco años; cero enriquecimiento de uranio; desmantelamiento de las instalaciones nucleares de Natanz, Isfahán y Fordow; protocolos estrictos de supervisión externa sobre la creación y uso de centrifugadoras y maquinaria relacionada que podrían favorecer un programa de armas nucleares; tratados de control armamentístico con los países de la región que establecen un límite máximo de 1.000 misiles; y ninguna financiación a grupos afines como Hezbollah en el Líbano, los hutíes en Yemen o Hamas en Gaza.
Ambas listas muestran claramente una distancia significativa, por ahora insalvable: Irán rechazó repetidamente varias de las exigencias estadounidenses.
En cuanto a las demandas iraníes, según un funcionario estadounidense Trump considera “inaceptable” la propuesta de indemnizaciones, aunque, según otro funcionario, podría existir margen de negociación sobre la devolución de los bienes congelados a Irán, pero las diferencias son muy amplias.
Fuente: EFE, AP, AFP y The New York Times
