Nuevos movimientos en Caracas. El general Javier Marcano Tábata, comandante de la guardia de honor presidencial de Venezuela, fue destituido después de la captura de Nicolás Maduro en Caracas por fuerzas estadounidenses, que lo trasladaron a Nueva York para enfrentar cargos de narcoterrorismo.
La guardia de honor es la unidad militar encargada de la protección directa del jefe de Estado y sufrió bajas significativas durante la operación.
La orden de relevar a Marcano Tábata fue emitida por la presidenta interina, Delcy Rodríguez, quien juró el cargo ante la Asamblea Nacional tras la captura repentina de Nicolás Maduro. Rodríguez, exvicepresidenta y aliada cercana de Maduro, enfrenta presiones directas desde EEUU.
El presidente Donald Trump afirmó que su gobierno “controlará” Venezuela y advirtió que el incumplimiento de sus exigencias, incluidas las vinculadas al petróleo, tendría consecuencias severas.
Aunque el gobierno venezolano no ha presentado un balance oficial, se estima que decenas de personas murieron durante la incursión, entre ellas miembros de la guardia presidencial. Cuba confirmó la muerte de 32 de sus ciudadanos, presuntamente integrados en el dispositivo de seguridad, mientras que el Ejército venezolano reportó 23 fallecidos, incluidos cinco generales.
Además de liderar la guardia de honor, Marcano Tábata se dirigió a la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM), señalada por Naciones Unidas por violaciones sistemáticas de derechos humanos. Sin embargo, su destitución no estaría relacionada con estos antecedentes, ya que su sucesor, el general Gustavo González López, también enfrenta denuncias por abusos cuando estuvo al frente del Sebin.
Los analistas consideran que el relevo de Tábata responde al fracaso en impedir la captura de Maduro y al intento de Rodríguez de consolidar un nuevo círculo de confianza ante la amenaza de nuevos ataques.
Trump, por su parte, aseguró que una segunda ofensiva estaba preparada, aunque por ahora fue descartada, y advirtió que otros altos funcionarios, como el ministro Diosdado Cabello, podrían convertirse en objetivos.
