La Estación Espacial Internacional (EEI), que orbita a unos 400 kilómetros sobre la Tierra, es uno de los proyectos de ingeniería más ambiciosos de la humanidad.
Desde la primera misión Expedición 1, más de 280 astronautas y cosmonautas han visitado la estación, que ha estado ocupada de forma ininterrumpida durante 25 años.
Si naciste después del 2 de noviembre de 2000, durante toda tu vida siempre ha habido alguien viviendo en el espacio.
La EEI es una muestra de lo que puede lograrse mediante la cooperación internacional y una prueba de que, cuando los seres humanos trabajan juntos, son capaces de alcanzar los objetivos que se proponen.
Sin embargo, el camino no ha sido fácil.
Desde su sistema de suministro eléctrico hasta su superficie habitable, hacemos un repaso en 25 cifras a 25 años de la EEI.
El primer módulo de la EEI, Zarya, fue lanzado en un cohete Protón desde el cosmódromo Bakinonur en Kazajistán, en una mañana de noviembre de 1998.
Para los que vimos ese lanzamiento, las cosas no pintaban bien.
En aquel momento, la mayoría de los artículos que se publicaban sobre la EEI estaban lejos de ser positivos.
El proyecto -una mezcla entre un programa de estación espacial de EE.UU. de los 80 llamado “Freedom” y el sucesor de la estación espacial rusa Mir- había estado marcado por retrasos y sobrecostos.
Había políticos que pedían que se abandonara el proyecto por completo.
