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La relación entre el chavismo venezolano y el correísmo ecuatoriano no es un vínculo retórico ni un simple alineamiento ideológico de época. En los últimos años, una serie de hechos verificables: judiciales, diplomáticos y políticos, han vuelto a poner en evidencia una conexión operativa que va desde esquemas de corrupción transnacional hasta la protección de dirigentes correístas prófugos de la justicia ecuatoriana bajo el amparo del régimen de Nicolás Maduro, hoy detenido en los Estados Unidos. Estos episodios recientes permiten reconstruir cómo esa relación se ha mantenido activa incluso después de la salida de Rafael Correa del poder, quien no ha regresado a Ecuador pues tiene una sentencia por cohecho.
Por Infobae
Uno de los casos más emblemáticos es el de Alex Saab, señalado por la justicia estadounidense como testaferro del régimen de Maduro y procesado por lavado de activos. En Colombia, Saab fue declarado inocente de esas acusaciones.
En Ecuador, en cambio, el nombre de Saab aparece vinculado a operaciones comerciales realizadas durante el gobierno de Correa, particularmente en supuestas exportaciones ficticias entre Venezuela y Ecuador que habrían servido para el movimiento irregular de capitales. En 2021, la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional resolvió reabrir una investigación sobre estas transacciones, bajo el argumento de que podrían aportar nuevos elementos sobre una trama que ya había sido archivada en el pasado.


Según la documentación parlamentaria y reportes periodísticos, estas operaciones se habrían ejecutado mientras Saab consolidaba su rol como operador clave del chavismo en esquemas internacionales de financiamiento y evasión de sanciones, un patrón que luego fue confirmado por procesos judiciales fuera del país.
Pero la relación no se limita al plano económico. En los últimos años, Venezuela se ha convertido en un territorio de refugio para ex funcionarios y ex legisladores correístas procesados por delitos graves en Ecuador.
El caso de Ronny Aleaga, ex asambleísta del correísmo investigado en el marco del caso Metástasis por presuntos vínculos con el narcotráfico y procesado como sospechoso de la autoridad intelectual del magnicidio de Fernando Villavicencio, ilustra con crudeza esta dinámica. Aleaga permanece en Venezuela en condición de prófugo, y su permanencia en ese país ha estado acompañada de denuncias directas sobre la colaboración de autoridades venezolanas para impedir acciones legales en su contra.
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