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Desde el 1 de enero del 2026, millones de personas que envían dinero desde Estados Unidos a sus familias en el extranjero enfrentan un nuevo costo: un impuesto federal del 1% sobre ciertas remesas internacionales. Vale precisar que la medida forma parte de la ley ‘One Big Beautiful Bill Act’, firmada por el presidente Donald Trump el 4 de julio del 2025, y aunque el porcentaje puede parecer modesto, su aplicación generará cerca de 10 mil millones de dólares para el Departamento del Tesoro estadounidense en la próxima década.
Por El Comercio
Sin embargo, debes saber que el gravamen no afecta todos los métodos de envío. La clave está en cómo se realiza la transferencia.
¿A qué métodos de envío se aplica el impuesto federal a las remesas internacionales?
El impuesto del 1% recae exclusivamente sobre remesas enviadas mediante efectivo, cheques o giros postales a través de empresas de transferencia como Western Union o MoneyGram.
Por ejemplo, si una persona envía 500 dólares desde Estados Unidos al extranjero, deberá pagar 5 dólares adicionales en concepto de impuesto federal. Mientras tanto, si el monto es de mil dólares, el recargo alcanzará los 10 dólares.
Este nuevo gravamen se aplica a transferencias de 15 dólares o más, y el cobro lo realizan directamente los proveedores de transferencias, quienes luego reportan lo recaudado al Servicio de Impuestos Internos (IRS) de forma trimestral.
¿Qué métodos están exentos al impuesto federal a las remesas internacionales?
Según la sección 4475 de la ley ‘One Big Beautiful Bill’, quedan exentas del impuesto las transferencias electrónicas realizadas a través de:
-Tarjetas de débito o crédito.
-Cuentas bancarias.
-Billeteras digitales como Google Pay, Apple Pay o Vigo Money.
-Tarjetas prepagadas.
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