A medida que pasan los años van saliendo a la luz datos y conociéndose testimonios que confirman que Jorge Bergoglio sufrió varias campañas de desprestigio y presiones. en base a acusaciones falsas e imputaciones doctrinales sin un sólido fundamento, primero para que no llegara a ser pontífice y luego para que renuncie por parte de sectores muy conservadores. Era porque lo consideraban un “comunista” que estaba socavando la ortodoxia cristiana, atacando al capitalismo, favoreciendo la inmigración descontrolada y, en fin, difundiendo falsas teorías sobre el cambio climático que afectaban a las empresas energéticas.
La última novedad de esta saga se produjo recientemente con la revelación de la tanda final de los documentos desclasificados por el Departamento de Justicia de los Estados Unidos sobre el pedófilo Jeffrey Epstein. Allí aparece un intercambio del criminal sexual, un mes antes de suicidarse en prisión, en 2019, con el jefe de la primera campaña presidencial de Donald Trump, el halcón ultra conservador Steve Bannon, en la que se refieren a avanzar en el financiamiento de organizaciones católicas. para que lleven a cabo una operación tendiente a “derribar” al pontífice argentino.
En rigor, las maniobras para desprestigiar a Jorge Bergoglio comenzaron antes de que fuese papá, en un intento precisamente para que no se convirtiera en pontífice. Fue en 2005, tras la muerte de Juan Pablo II, cuando manos anónimas depositaron en la casilla de los cardenales que debían elegir a su sucesor. artículos del periodista Horacio Verbitsky en el diario Página 12 en los que se afirmaba que, siendo el superior de los jesuitas en Argentina, en 1976, había “entregado” a la dictadura a dos de sus sacerdotes que seban desempeñaban en una villa porteña.
Si bien no eran muy conocidas las posibilidades que Bergoglio tenía de suceder al papa polaco, había quienes por su pertenencia a la Iglesia o su cercanía a ella, sabían que el argentino podía obtener un buen número de votos e incluso llegar a los dos tercios necesarios para convertirse en pontífice. En aquel cónclave, el argentino fue el segundo más votado.Clarín revelado en aquel momento que obtuvo 40 votos- detrás de Joseph Ratzinger. Pero sus detractores no pude evitar que ocho años después, tras la renuncia de Benedicto XIV, llegara al papado.
Lo curioso es que los sectores más conservadores que trataban de descalificar a Bergoglio se apoyaban en su ofensiva en una campaña del kirchnerismo, dado que el entonces presidente Néstor Kirchner lo consideraba el “jefe espiritual de la oposición” y junto con su esposa, Cristina Kirchner, fogueaba los artículos de Vertbisky. Bergoglio terminó declarando como testigo ante un tribunal con el riesgo de ser imputado. Ya antes, esa extraña alianza había intentado que el Vaticano lo sacara del arzobispado porteño y lo trasladara a Roma.
Como pontífice, al confirmar su inclinación por una Iglesia abierta, despojada y crítica de un liberalismo económico extremo, Jorge Bergoglio Destruyó la resistencia de los clérigos más conservadores. y, entre los laicos, sobre todo de la derecha norteamericana, su frente más cerril. La máxima expresión fue la movida del ex Nuncio en los Estados Unidos Carlo María Viganó, quien en 2018 le achacó en una larga y confusa carta haber protegido al arzobispo de Washington Theodore McCarrik, acusado de abusar de seminaristas y sacerdotes.
Francisco le recomendó a la Secretaría del Estado una investigación sobre cómo McCarrik llegó al cargo en tiempos de Juan Pablo II siendo que ya había indicios de sus delitos sexuales. Luego de dos años de trabajo el Vaticano difundió un informe de 400 páginas que explicaba cómo fue y probó que ni bien se presentó una denuncia fundada por Francisco lo apartó. “Lo de Viganó fue uno de los dos o tres intentos de tumbar su papado”diría luego el prestigioso vaticanista del diario ABC de Madrid, Juan Vicente Boo.
Sin llegar a ser una ofensiva destituyente directa, sino más bien de desgaste de su figura, grandes industrias carboneras y algunas petroleras comenzaron a atacarlo de manera subrepticia desde que trascendió que estaba preparando la primera encíclica social sobre el medio ambiente en la historia de la Iglesia católica. Además, el semanario italiano El expreso difundió anticipadamente el texto en lo que fue visto por el Vaticano como un intento de esos sectores de debilitar el impacto del mensaje.
La filtración provocó una enérgica reacción de Jeb Bush -por entonces precandidato a la presidencia de EE.UU.- que conllevó una negación del cambio climático: “No voy a dejar que me dicten la política económica mis obispos, mis cardenales o mi papa. Es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos existe una ciencia exacta”, dijo. El conservador canal de televisión Fox News fue más allá al afirmar que Francisco era el hombre “más peligroso del planeta”.
Paralelamente, Bannon -considerado el principal referente de la oposición más extrema al Francisco de Estados Unidos- lanzó el movimiento soberanista “The Movement”, con el fin de nuclear a políticos populistas de derecha y, entre otras cosas, enfrentar a Francisco. En 2016 le dijo al líder del partido derechista italiano Liga del Norte Matteo Salvini que Jorge Bergoglio era “un enemigo” al cual debía “atacar frontalmente” para aglutinar a los sectores más conservadores y tener futuro político.
Además, Bannon creó la Academia del Occidente Judeo-Cristiano para formar políticos, asociado al instituto católico italiano Dignitatis Humanae, al que adscribían los cardenales ultra críticos de Francisco Raymond Burke y Renato Martino, que luego tomaron distancia. Por “estar en el centro del universo de la política” elegido como base en Italia y como sede de un antiguo monasterio cartujo de Trisulti, a 130 km de Roma, al que accedió por licitación en 2016, y cuya concesión le fue revocada en 2021.
Ahora se sabe que su ofensiva para destruir a Francisco incluyó una asociación con el pedófilo Epstein. “Derribemos a Francisco”, dice textualmente en uno de los correos en el que apela al financiamiento de organizaciones católicas con ese objetivo a través de donaciones de la fundación que tenía el conspicuo criminal sexual. Aunque también su embestida incluía a Bill Clinton y su esposa Hillary; el presidente de China, Xi Jinping, y la Unión Europea.
Luego de asesorar a Trump en la campaña presidencial, lo siguió haciendo en los primeros meses de su primer mandato hasta que el presidente lo echó. No obstante, tras ser encontrado culpable de defraudar a donantes para la extensión del muro entre Estados Unidos y México, el mandatario lo indultó horas antes de dejar la presidencia. A su vez, Francisco resistió estoicamente los embates hasta que fue su salud la que marcó el fin de su pontificado.
