La guerra en Irán cumple este sábado su segunda semana con más dudas que certezas sobre cuánto durará este conflicto y, más a fondo, hasta dónde estarían dispuestos a llegar Estados Unidos e Israel para lograr sus objetivos. De hecho, uno de los temores más grandes es que el conflicto escala a una guerra en terrenoposibilidad que Washington no descarta.
“No me da pánico la idea de enviar tropas al terreno”, dijo el presidente Donald Trump al poco tiempo de iniciar los ataques, quien, vale la pena recordar, prometió en campaña que sería el “presidente de la paz” y que no enviaría soldados estadounidenses a morir en “guerras sin sentido”.
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Y este martes el temor aumentó tras una sesión clasificada del Comité de Servicios Armados del Senado. Tras el encuentro, el senador demócrata Richard Blumenthal, afirmó: “Parece que nos encaminamos hacia el despliegue de tropas estadounidenses sobre el terreno en Irán para alcanzar cualquiera de los posibles objetivos que se planteen”.
Consejo de Seguridad de la ONU sobre Irán. Foto:EFE
Así las cosas, esta posibilidad cada vez más latente, más allá de llevar a EE.UU. UU. a lograr los objetivos declarados -caída del régimen y la destrucción del programa nuclear iraní-, llevaría a potenciales millones de soldados a un “infierno” con escasas posibilidades de éxito.
Así lo afirma un análisis del Cato Institute, centro de pensamiento con sede en Washington, que señala que, si bien la historia nos ha enseñado que los ataques aéreos por sí solos son insuficientes para lograr las metas de Trump, la guerra en tierra es algo que “ni siquiera debería considerarse”.
Un envío de tropas a un conflicto abierto no ocurre desde la guerra en Afganistán que comenzó en 2001. Esa operación terminó en derrota con la retirada en 2021 y el ascenso del régimen talibán, dejando 2.400 muertos y más de 20.000 heridos por parte de Estados Unidos.
Sin embargo, en Irán amenaza con ser una guerra mucho más extensa, compleja y costosa, muy por encima de las 13 vidas que ya ha cobrado entre las fuerzas estadounidenses y de los más de 11.300 millones de dólares que, según el Pentágono, se gastaron en los primeros seis días.
Dada la totalidad de la geografía, la demografía, la capacidad militar y las conexiones geopolíticas de Irán, la perspectiva de una invasión estadounidense del país debería ser impensable.
Un territorio hostil para cualquier invasión.
Uno de los principales obstáculos para una operación terrestre sería la propia geografía del país.. Irán es casi cuatro veces más grande que Irakdonde EE. UU. llevó a cabo una guerra en 2003, y su población es más de tres veces mayor.
A esto se suma un terreno complejo. Irán está dominado por cadenas montañosas -que según algunas estimaciones cubren cerca de la mitad del territorio- y vastas zonas desérticas. Además, sus principales ciudades están rodeadas por estas barreras naturales.
“Esta combinación implicaría que las fuerzas estadounidenses tendrían que superar numerosos obstáculos para siquiera alcanzar los centros militares y poblacionales de Irán”, señala el Cato Institute.
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El ejemplo más claro sería la capital, Teherán. Con más de 15 millones de habitantes en su área metropolitana, capturar la ciudad “equivaldría a la mayor batalla urbana en la historia militar estadounidense”.
Tomando como referencia la densidad de tropas en la batalla de Faluya, en Irak en 2004, el informe estima que solo para capturar la capital podría necesitar más de 600.000 soldados, una cifra similar al despliegue estadounidense durante la guerra de Vietnam.
Miembros del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) de Irán haciendo el saludo militar. Foto:AFP
La escala de tropas que exigía la guerra
Pero incluso más allá del terreno, el mayor desafío sería la magnitud de las fuerzas necesarias.
Si se toma como referencia la invasión de Irak en 2003, una operación similar en Irán podría requerir -según el análisis- hasta 1,6 millones de soldados estadounidenses, convirtiéndose en la mayor operación militar del país desde la Segunda Guerra Mundial.
La cifra resulta aún más impactante si se compara con la estructura actual de las fuerzas armadas, que es de unos 2,1 millones de miembros entre personal activo, reservas y Guardia Nacional. De ellos, solo cerca del 20% son tropas de combate.
En la práctica, el documento destaca que desplegar tal contingente implicaría movilizar “tres cuartas partes de todas las fuerzas, incluyendo tropas de combate que simplemente no poseen”, algo que obligaría a Washington a debilitar su presencia global y retirar tropas de regiones como Europa o Asia.
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Pero incluso así, el desafío militar no terminaría ahí.
Antes de la guerra actual, se estimaba que Irán contaba con cerca de 420.000 efectivos. A esto se suma la Guardia Revolucionaria, con unos 190.000, además de la milicia paramilitar Basij que podría movilizar a más de 600.000 combatientes.
Dron Shahed, de fabricación iraní. Foto:@bayraktar_1love/X
Según el análisis, Irán probablemente recurriría a su doctrina de “defensa en profundidad”, basada en estructuras de mando descentralizadas y en ceder territorio para llevar a la fuerza invasora a una larga guerra de desgaste.
Además, el país cuenta con un arsenal de cohetes y drones que “ya han sorprendido y podrían resultar aún más peligrosos en territorio iraní, donde los tiempos de vuelo más cortos darían mucho menos tiempo de reacción”.
Parece que nos encaminamos hacia el despliegue de tropas estadounidenses sobre el terreno en Irán para alcanzar cualquiera de los posibles objetivos que se plantean.
Incluso si el ejército iraní fuera derrotado, el informe advierte que una insurgencia posterior sería “prácticamente segura” con una población apta para el servicio militar estimada en 41 millones de personas, lo que podría llevar a una guerra irregular durante años, elevando el costo político y de vidas.
Además, una invasión podría ampliar aún más la crisis regional. Según el informe, la presencia de tropas estadounidenses en Irán ofrecería a potencias rivales como Rusia y China una oportunidad para aumentar la presión sobre Washington.
Alí Jamenei (centro), camina con comandantes iraníes junto a miembros de la milicia Basij. Foto:AFP
Por todo ello, el análisis concluye que una invasión estadounidense es desde Múltiples ángulos impensable y llaman a la Casa Blanca a “declarar victoria y reducir la tensión antes de que el conflicto escale aún más”.
Por ahorala decisión final recae en Trump.
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El presidente aún puede optar por continuar bombardeos hasta considerar que cumplió sus objetivos. O podría terminar incumpliendo su promesa de campaña y enviar tropas a lo que él mismo describe como las “guerras eternas” que han marcado Oriente Medio.
Santiago A. Venera Salazar – Internacional – EL TIEMPO
X: @SantiagoVenera
